Gastronomía

Así puedes hacer en tu casa la deliciosa tarta de Santiago

El postre de almendras con cruz espolvoreada que se convirtió en emblema de Galicia y deleita a peregrinos del Camino de Santiago

Tarta de Santiago
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Tarta de Santiago
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Diario de Navarra

Actualizado el 16/09/2024 a las 20:42

En el corazón de la gastronomía española existe un dulce que ha logrado trascender fronteras y convertirse en un auténtico embajador de la cultura gallega. La Tarta de Santiago, con su inconfundible cruz espolvoreada sobre la superficie, no es solo un postre más; es un símbolo de tradición, historia y sabor que ha conquistado paladares en toda España y más allá.

Este manjar, cuya receta ha perdurado a lo largo de los siglos, tiene sus raíces en la rica tradición culinaria de Galicia. A pesar de que la región no es conocida por sus almendros, el uso de este fruto seco en la repostería gallega se remonta a la Baja Edad Media, cuando era importado desde el Levante español.

UNA HISTORIA QUE SE REMONTA AL SIGLO XVI

El primer registro documentado de este postre data de 1577, cuando Pedro de Porto Carrero comenzó a elaborar lo que entonces se conocía como "Torta Real". Sin embargo, la receta que hoy conocemos como Tarta de Santiago no apareció en los libros de cocina hasta 1838, en el cuaderno de confitería de Luis Bartolomé de Leybar.

Desde entonces, esta delicia se ha convertido en un elemento indispensable de la repostería gallega, adaptándose sutilmente a los gustos y tradiciones familiares de cada repostero. Pero fue en 1924 cuando José Mora Soto, fundador de la Casa Mora en Compostela, decidió agregar el distintivo que la haría mundialmente reconocible: la cruz de Santiago.

LA RECETA QUE CAUTIVÓ A ESPAÑA Y AL MUNDO

La Tarta de Santiago es un testimonio de cómo la simplicidad puede dar lugar a sabores extraordinarios. Sus ingredientes básicos -almendras molidas, azúcar, huevos y ralladura de limón- se combinan en una sinfonía de texturas y aromas que han perdurado a través de generaciones.

Para preparar esta delicia en casa, se necesitan 250 gramos de almendras molidas, 5 huevos, 250 gramos de azúcar, una cucharadita de canela en polvo, ralladura de medio limón y, para los más tradicionales, un chupito de aguardiente de hierbas. La clave está en lograr una masa densa, similar al mazapán, que al hornearse conserve su humedad característica.

EL PROCESO DE ELABORACIÓN: UN ARTE CULINARIO

La preparación de la Tarta de Santiago es un proceso que requiere atención y cuidado. Comienza con el precalentado del horno a 170°C y la preparación del molde con papel vegetal. La mezcla de ingredientes húmedos se bate hasta lograr una consistencia espumosa, a la que luego se incorporan las almendras molidas.

El horneado, que dura entre 25 y 30 minutos, es crucial para lograr la textura perfecta: dorada por fuera y jugosa por dentro. Una vez fría, se desmolda y se decora con el toque final: la cruz de Santiago espolvoreada con azúcar glas, un detalle que no solo aporta belleza visual sino que honra la rica historia de este postre icónico.

CONSEJOS DE EXPERTOS PARA UNA TARTA PERFECTA

Los maestros reposteros de Galicia comparten algunos secretos para elevar la Tarta de Santiago a nuevos niveles de exquisitez. La elección de una harina de almendras de alta calidad es fundamental para lograr el sabor y la textura auténticos. Algunos recomiendan experimentar con toques especiales como canela o aguardiente de hierbas para realzar el perfil de sabor.

La elección del molde también juega un papel importante. Los moldes desmontables de cerámica son una excelente opción, aunque para presentaciones más elegantes existen moldes especiales diseñados específicamente para la Tarta de Santiago. Y no hay que olvidar la adaptabilidad: si no se dispone del tamaño de molde indicado en la receta, un pequeño ajuste en los tiempos de cocción bastará para lograr el resultado deseado.

UN SÍMBOLO DE LA CULTURA GALLEGA

La Tarta de Santiago ha trascendido su condición de simple postre para convertirse en un auténtico embajador de la cultura gallega. Su presencia es casi obligada en las mesas de Galicia durante las festividades, y se ha convertido en un recuerdo preciado para los miles de peregrinos que recorren el Camino de Santiago cada año.

En 2006, la Tarta de Santiago recibió el reconocimiento de Indicación Geográfica Protegida (IGP) por parte de la Unión Europea, un testimonio de su importancia cultural y gastronómica. Este reconocimiento no solo protege la autenticidad de la receta, sino que también garantiza su calidad y preserva las técnicas tradicionales de elaboración.

EL FUTURO DE UNA TRADICIÓN CENTENARIA

A medida que la gastronomía española continúa ganando reconocimiento internacional, la Tarta de Santiago se posiciona como uno de sus embajadores más dulces. Chefs de renombre en toda España están incorporando este postre tradicional en sus menús, a menudo con interpretaciones modernas que respetan la esencia de la receta original.

La versatilidad de la Tarta de Santiago también ha permitido su adaptación a las tendencias culinarias actuales. Versiones sin gluten o veganas están ganando popularidad, permitiendo que un público más amplio disfrute de este manjar gallego. Sin embargo, para los puristas, nada supera el sabor auténtico de la receta tradicional, un testimonio de cómo la simplicidad y la tradición pueden crear algo verdaderamente extraordinario.

Con información de 'El Progreso' de Lugo

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