Petricor: significado y por qué nos gusta el olor a lluvia según la ciencia
Estas son las claves de este fenómeno científico que se produce por el contacto de la lluvia con las bacterias de la tierra


Publicado el 06/09/2021 a las 10:44
¿Se han preguntado alguna vez a qué huele la lluvia? Por sí misma a nada, pero al entrar en contacto con la tierra, bacterias y diversas sustancias, adquiere un aroma muy característico. Es el petricor, o comúnmente llamado olor a lluvia o tierra mojada que cautiva a tantas personas. Una sensación positiva que nace tras una tormenta, o simplemente con el rocío del amanecer. Son muchas las curiosidades que se generan por la lluvia, y que quizá no conozcamos.
Al margen de ello, muchos se preguntarán cuál es su origen. Esta palabra proviene del griego y haría referencia a la ‘sangre de los dioses homéricos’, pues según la mitología el ‘icor’ es la esencia "que corre por las venas de los dioses", explican en el portal especializado en meteorología 'Eltiempo.es'.
De tal manera que este particular 'olor a tierra mojada' se debe al contacto del agua de la lluvia con las sustancias químicas y la tierra, lo que origina una combinación de los aceites de las plantas y de las bacterias presentes en el medio terrestre. Dicha combinación se conoce como geosmina. Se trata de un componente químico que es producido por una bacteria denominada 'Streptomyces coelicolor' y por algunas otras cianobacterias presentes en la tierra.
La primera vez que se acuñó el término petricor fue en el año 1964 por los geólogos Isabel Joy Bear y R. G. Thomas tras una publicación en la revista 'Nature'. Los expertos destacaron que este característico "olor arcilloso" se debía del aceite que liberaban ciertas plantas durante los periodos de sequía, que era absorbido por las rocas, sobre todo las de tipo arcilloso, y se emitía al aire en contacto con la lluvia junto a la geosmina.
A muchas personas les gusta este olor a lluvia o petricor y eso puede deberse a una herencia de nuestros ancestros, ya que para ellos era una señal de supervivencia y vida. Además, los olores son capaces de establecer una profunda conexión con el cerebro y las emociones. Y qué mejor manera de disfrutar de la experiencia sensitiva de la lluvia y su olor que a través de las tormentas de septiembre.
Te puede interesar

Te puede interesar

