JULIA NAVARRO EN EL CLUB DE LECTURA
Los lectores reflexionan sobre el mal


Actualizado el 10/03/2016 a las 18:33
Si algo caracterizó el tercer encuentro de la escritora Julia Navarro con los lectores del Club de Diario de Navarra fue que su sexta y última novela, Historia de un canalla, sirvió para que muchos de los asistentes hicieran una reflexión en voz alta sobre su propia idea del mal: el mal absoluto -encarnado por el protagonista de la historia, Thomas Spencer, un publicista y asesor de imagen norteamericano de familia acomodada sin ningún tipo de escrúpulos ni empatía con los demás- o el mal relativo, como una condición intrínseca del ser humano. "Todas las personas estamos llenas de claroscuros, lo que sucede es que en unas predomina la claridad y en otras, casi todo es oscuro", expuso la escritora madrileña, dando lugar a opiniones encontradas entre los asistentes.
El coordinador del Club de Lectura, José Ignacio Roldán, había presentado previamente Historia de un canalla como una novela "difícil, dura y arriesgada, centrada en un único personaje", y en la que la autora había reconocido un gran salto - "aunque esperaba que no al vacío"- en su trayectoria literaria. "Siempre me han gustado los personajes reales, alejados del perfil de héroe o heroína, para que fueran creíbles a mis lectores", aclaró Navarro. "Lo que sucede -prosiguió- es que el personaje de Spencer también existe, es bastante común en el mundo actual, y todos los días podemos encontrar unos seis ejemplos en el periódico". La escritora se refería, más en concreto, a "los tiburones de Wall Street que han construido el glamuroso mundo en el que viven a costa del bienestar de los demás", o también al "compañero de trabajo al que no le tiembla el pulso haciendo mobbing".
Lo más llamativo de Historia de un canalla y lo que provocó que la autora desease acabar la novela para "desprenderse" de su protagonista es que está escrita en primera persona. "Lo más cruel de Spencer es que, al no llevar el alma maquillada, no engaña al lector", aclaró. "Hay líderes sociales que pueden ser auténticos canallas, pero de los que no conocemos su verdadera naturaleza porque siempre intentan mostrar su cara más amable. La novela no es así", subrayó. "Muestra el alma desnuda de un sinvergüenza. Spencer es consciente de su maldad y todos los días analiza fríamente cómo debería haber actuado para hacer lo correcto. Es un alma atormentada; sin embargo, su soberbia le impide arrepentirse de ello".
"¿El canalla nace o se hace?, ¿el malo, desgraciadamente, se ha convertido en un modelo social?, ¿las buenas personas dejamos el sitio a las malas?, ¿cómo son los canallas que están a nuestro alrededor?, ¿existe algún sistema para identificarlos?, ¿somos también canallas los que cooperamos con el mal mirando hacia otro lado?, ¿se redime el canalla por amor? o, además de canallas profesionales, ¿todos llevamos dentro un malvado?". Estas son algunas de las cuestiones que los lectores plantearon a la también autora de La Hermandad de la Sábana Santa (2004), Dime quien soy (2010) o Dispara, yo ya estoy muerto (2013), y que provocaron que el coordinador del club cediese su protagonismo habitual a los asistentes. "Todos, individualmente, podríamos hacer mucho más para mejorar el mundo, pero yo distinguiría grados", opinó Navarro. "Ojalá tuviéramos un método para identificar canallas; yo, desde luego, no lo tengo", señaló en otro momento, aludiendo a políticos de los que nunca habíamos pensado que llegaran a ser corruptos. "No siempre el amor redime. Hay hombres que, por ejemplo, han amado mucho a sus hijos, y han sido unos auténticos monstruos", afirmó en otra ocasión. O "no es que haya más canallas que gente buena. El problema es que los malos destacan en los medios porque hacen cosas fuera de lo normal", señaló. "La gente es mayoritariamente buena, y no hay más que verlo también en la crisis: ha hecho aflorar lo mejor de la sociedad", concluyó.