Pamplona
Se inicia la retirada de las placas del encierro sin definir su destino
En la junta de gobierno, Joxe Abaurrea (EH Bildu) defendió la medida no sólo por la resbalicidad, también por la polémica con la Federación de Peñas y corredores


Actualizado el 11/06/2024 a las 09:17
Con consenso social y familiar. Esta es la premisa que se exigirá el Ayuntamiento de Pamplona para la reubicación de las placas en recuerdo de los fallecidos en el encierro que se colocó a lo largo del trayecto de la carrera entre Santo Domingo y la plaza de Toros. La iniciativa partió del anterior equipo de gobierno de UPN que proyectó 16 de estas placas metálicas en rojo recordando las trágicas muertes desde 1916. Se habían colocado 8 pero la moción de censura del 28 de diciembre dejó en suspenso el proyecto presupuestado en 28.000 euros
Este lunes 10 de junio, tras la rueda de prensa de los lunes para hablar de los temas abordados en la Junta de Gobierno Local, se le preguntó a Joxe Abaurrea (EH Bildu) por el tema y confirmó la retirada. Pero, aunque se anunció que se reubicarían en otro lugar, Abaurrea reconoció que aún no se ha decidido. Fue entonces cuando indicó que el lugar tendrá que ser fruto del consenso entre la mesa del encierro de San Fermín y de las familias, a las que -remarcó- UPN no les había consultado.
El concejal defendió el proceso emprendido por el actual equipo de gobierno de EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Zurekin de encargar un informe sobre el peligro de estas placas. Y la palabra resbaladicidad se convirtió en clave en este documento que, si pretendía despejar dudas, ha traído otra polémica porque indica que no sólo las placas son peligrosas, sino que otros elementos que jalonan el recorrido tienen la misma clasificación de clase 1 de resbalacilidad.
Se trata de los 1.400 metros lineales del encintado de granito blanco de separación de la baldosa gris y el adoquinado, 289 tapas de arquetas, dos pilonas retráctiles, 10 placas se señalización de Camino de Santiago, dos planchas de cubrición de los contenedores soterrados y 280 metros de la rígola de hormigón en las aceras de Santo Domingo.
Además, en el informe, el técnico redactor recomendaba que para el análisis de su peligrosidad se debió echar el antideslizante con el que se rocía el recorrido durante el encierro, cosa que no se hizo.
Sobre este aspecto en concreto no entró Abaurrea, pero sí acerca de los otros elementos que presentan el mismo peligro que las placas. "Son consustanciales al encierro y ya existían de antes. Las placas añaden un nuevo elemento de peligrosidad. ¿Qué quiere UPN? ¿Qué levantemos todo el asfaltado? ¿Qué cerremos el encierro?"
