La trastienda
La mochila del Decathlon
Conserva la temperatura durante el desfile de mulillas, seis toros y el sobrero


Actualizado el 14/07/2023 a las 07:15
No sé si el libro de estilo de este centenario diario permite meter una marca en el título, pero seguro que todo lector que lo lea, lo entiende. Hay una gran superficie francesa que lanza productos deportivos al mercado con las tres “B”, que cumplen con casi todo lo que prometen, pero que a la hora de sacarlos a la calle no tienen barniz suficiente para el postureo. Les pasa fabricando botas de monte, zapatillas de correr, chubasqueros para la lluvia o tiendas de campaña. La Plaza de Toros de Pamplona no puede sustraerse al fenómeno: la multinacional fabrica unas mochilas - nevera portátiles, con presunto uso de picnic y uso real para ir a los toros. De un tiempo a esta parte estas mochilas son una imagen más de la plaza: la tejavana verde, las banderas de Osasuna y las mochilas del Decathlon.
Seguro que en el prospecto del almacén de Berriozar, junto a los usos y ventajas de la mochila, los sherpas locales le han incorporado una línea más: esta mochila está homologada por Francisco Urcola, cabe entre las piernas del usuario del tendido o grada sin molestar al prójimo. Conserva la temperatura durante el desfile de mulillas, seis toros y el sobrero de Toros de Cortés.
Lo que pasa es que nuestra plaza, como gran teatro de operaciones de la ciudad, es el reflejo del dónde está cada uno o dónde aspira a estar. Si llevas la mochila de marras al tendido de sol, pillará tanta zolda que en cuatro toros quedará siniestro total. Si te asomas por los bajos del 2, seguro que algún pollo-pera te lanza una mirada de señorito en Puerto Sherry contemplando a la plebe omaíta con neveras, sillas y termos pasando el domingo en la playa.
¿Dónde arrasa entonces la mochila azul? en el resto de localidades no polarizadas de la plaza, que vienen a ser miles: los tendidos de sol y sombra, las gradas y las andanadas. Las que dan pulso al ambiente porque si salud se resfriara, temblaría la feria.
Dentro de la mochila cabe de todo: latas de refrescos, cervezas, rosado de San Martín de Unx, langostinos y champán francés. Caben todas las expectativas de una tarde de toros pero también ese aurea mediocritas que lleva consigo el uso público de cualquier producto de la marca de capital francés.
Pero claro, una plaza de toros es una enorme muñeca matrioska. El pijoaparte tendido bajo de sombra, que te mira desde la alta alcurnia, por usar la mochilita estándar, luego se desgañitará pidiendo una segunda oreja tras bajonazo, como sucedió en la tarde de ayer.
Y los que ven desde fuera la corrida desde la atalaya digital te dicen: Pamplona plaza de carros, incluyendo todas las gradas y tendidos. Pues saben que les digo a todos:
Que viva la Plaza de Toros de Pamplona y la mochila de Decathlon. Y el que quiera, que intente empatarnos.