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ENCIERRO DE SAN FERMÍN

Sentada de protesta por la polémica de los bueyes en los encierros de San Fermín

La protesta fue secundada por una parte de los mozos durante los tres minutos antes de empezar el quinto encierro

Ampliar Mozos agachados en señal de protesta al final de la calle Estafeta.
Mozos agachados en señal de protesta al final de la calle Estafeta.
Actualizado el 12/07/2019 a las 08:48
Un numeroso grupo de mozos protagonizó este jueves una protesta inédita en la historia de los encierros de San Fermín con una sentada. El enfado acumulado en las carreras de los días previos debido a la imposibilidad de coger toro por la velocidad y la fuerza de los cabestros, pertenecientes a la ganadería de El Uno, llevó a que en los tres minutos previos al comienzo del acto se extendiera entre los corredores una improvisada iniciativa, convocada previamente por las redes sociales, para dejar claro su descontento con la situación. Aunque no mayoritaria y con un seguimiento dispar en los distintos tramos, muchos corredores se sentaron sobre el adoquinado del recorrido para denunciar la imposibilidad de ponerse ante las astas de los toros, que en los cuatro primeros encierros quedaron envueltos por los bueyes y llegaron a la plaza formando un grupo compacto y sin huecos.

El disgusto de los mozos no solo era achacable a los cabestros, animales muy entrenados y con fuerte carácter que han venido actuando como escoltas más que como guías, sino que también culpaban al antideslizante que se viene empleando desde hace quince años y que ha reducido al mínimo las posibilidades de que la manada se rompa por los resbalones como venía siendo frecuente en el pasado. La protesta, sobre la que había división de opiniones, tuvo más eco entre los corredores situados en la primera parte de la calle Estafeta y en algunos de los colocados en Mercaderes, pero no fue secundada en la cuesta de Santo Domingo.


Minutos antes de que comenzara el encierro, David Úbeda, uno de los corredores habituales, explicaba que se trataba de una iniciativa popular ante el descontento general de correr ante los cabestros. “Se comportan como un tren que te atropella o lo ves pasar. El disgusto es generalizado. La Casa de Misericordia tiene que darse cuenta de esto porque el acto se está desnaturalizando”, sintetizaba. Por su parte, Pablo del Río, hijo de Victoriano del Río cuyos toros corrieron ayer, reconocía que vienen entrenando a los toros “desde hace unos 10 o 15 años” sobre todo para evitar las caídas de los animales tanto en el encierro como en la corrida. Según del Río, los animales corren dos veces por semana en un “circuito cerrado” en el que hacen ejercicio de forma continua durante unos tres kilómetros.

SIN MESSI NI CRISTIANO

Casualidad o no, entre los cabestros de este jueves no se contaban los dos líderes de la manada, Cristiano y Messi. Y lo cierto es que la carrera transcurrió de una forma más tradicional al irse estirando el grupo durante el recorrido hasta llegarse a romper en el tramo final de Estafeta, lo que permitió a los mozos protagonizar algunas galopadas frente a la cara de los toros. José María López , el propietario de la ganadería de bueyes El Uno cuyos animales han cobrado un inusitado protagonismo, aseguraba ayer que las bajas de Cristiano y Messi no respondían a ningún cambio para evitar que se repitieran las aburridas carreras de anteriores encierros, al tiempo que negaba que hubiera habido ninguna petición por parte de la Casa de Misericordia para sentar en el banquillo a los mansos líderes: “Messi sufrió una caída el miércoles y Cristiano llevaba corriendo desde el comienzo de los Sanfermines, así que les tocaba descansar”.

El alcance de la polémica hizo que el propio alcalde, Enrique Maya (Navarra Suma), se mostrara abierto a hablar con los corredores, pero matizó que habría que hacerlo “con mucho rigor y priorizando siempre la seguridad”. Ramón Rey, otro de los asiduos al encierro, se quejaba de que la velocidad de la manada, debido al buen estado de forma de bueyes y toros, ralentizaba a los corredores y estaba creando peligrosos embotellamientos a los costados. No obstante, admitía que el encierro de ayer había sido “el mejor” hasta ese momento gracias a que se habían abierto huecos para los mozos. Por contra, otro de los corredores más conocidos, Chapu Apaolaza, se mostraba contrario a la protesta, ya que consideraba que “el encierro ha sido siempre complejo, rápido y con pocos huecos” y entendía que los mozos no podían tener motivos de queja. Partidario de “dejar pasar más tiempo y reflexionar sobre lo ocurrido tras los Sanfermines”, Apaolaza rechazaba las quejas de los espectadores sobre la falta de emoción y les invitaba a participar en la carrera para sentirla.
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