Editorial

Trump, un 'pato cojo' y maniatado

El tsunami de los demócratas en las elecciones de medio término estadounidenses devuelve a EEUU un equilibrio vital ante los desmanes del magnate y evidencia el peso del coste de vida en las urnas

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Editorial DN

Publicado el 05/11/2026 a las 05:00

"Id a votar y haced como si mi nombre estuviera en la papeleta”. Con este mantra Donald Trump ha tratado de exprimir estos días su marca personal omnipresente en la campaña convirtiendo las elecciones de medio término estadounidense en una suerte de plebiscito sobre su presidencia. Y los votantes le han tomado la palabra, sólo que en una dirección que el magnate no esperaba. 

La victoria de los demócratas en esta noche de martes ha sido tan aplastante, tan rotunda, que al megalómano Trump no le ha quedado otra que reconocer la derrota y felicitar —a su manera— a sus oponentes. Eso sí, eludiendo después cualquier responsabilidad a través de su propia red social, donde este miércoles escribía que él “no aparecía en la boleta electoral y, si hubiera aparecido, habríamos cosechado UNA VICTORIA APLASTANTE”. 

Estas mayúsculas no hacen sino poner aún mayor énfasis en la pérdida del relato del líder de los republicanos, en un ejemplo más de hipocresía y veleidad en sus declaraciones. Algo, por cierto, muy conocido por aquí con el presidente Sánchez. Lo incuestionable es que la voz de los norteamericanos se ha oído alta y clara, cambiando el color del mapa de Estados Unidos del rojo a un “tsunami azul” que otorga a los demócratas el control de ambas cámaras: Senado y Cámara de Representantes”. ¿Se esperaba? Sí, pero no de forma tan holgada y con victorias históricas en estados que no elegían líderes demócratas desde hace décadas. Y no es baladí, pues devuelve al sistema parte del equilibrio en un país donde los contrapesos son fundamentales para la soberanía popular. 

Los dos años que le restan al impredecible inquilino de la Casa Blanca se encontrarán ahora con el freno del legislativo, que podrá poner coto a sus desmanes. ‘Pato cojo’, lo llaman allí. Un Trump maniatado que no podrá seguir erosionando la credibilidad de la principal democracia del mundo. Porque al final se ha evidenciado algo que debería estar labrado en el frontispicio de cualquier político: tan fácil es ganar el poder (el Trump de 2024), como perderlo. 

Y deja otro mensaje a navegantes: por mucho que hoy la izquierda quiera apropiarse del triunfo moral de los demócratas, como ya hicieran con Lula en Brasil hace unos días, en unas elecciones lo que más pesa es el bolsillo y las cosas del comer. Es decir, gestión y el coste de vida. Que se lo digan a Trump y su desastrosa aventura bélica en Irán.

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