Opinión
Callejón extremeño con incertidumbre
"En puertas de las autonómicas en Castilla y León, Feijóo y Guardiola están llamados a impedir que la solución para Extremadura desfigure la entereza de su proyecto político"

Actualizado el 09/03/2026 a las 08:35
L A consumación en segunda votación el viernes por Vox de su “no” a investir a María Guardiola como presidenta de Extremadura, y en la que a la candidata del PP a la reelección le bastaba con una mayoría simple sostenida en la abstención de la derecha radical, extrema la incertidumbre sobre el futuro institucional inmediato de la comunidad bajo la amenaza de otras elecciones si no media un acuerdo de aquí al 4 de mayo. La imposibilidad de aprobar su proyecto de Presupuestos ante el rechazo del PSOE y de los voxistas otorgaba razones a Guardiola para someter su liderazgo al examen de las urnas, por contraste añadido con la determinación de Sánchez de agotar su mandato aunque éste siga sin unas cuentas públicas refrendadas por las Cortes. Pero al argumento presupuestario se sumaba una intencionalidad puramente partidista: la de escenificar, por una parte, el desgaste de los socialistas, objetivo logrado por la mandataria del PP al ganar los comicios a diferencia de lo ocurrido en 2023; y la de exhibir músculo, por otra, ante un Vox crecido, propósito con el que los populares han tropezado en Extremadura y también en Aragón.
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Dado que Guardiola pilota el Ejecutivo y que fue decisión suya adelantar las elecciones, es responsabilidad principal de la presidenta en funciones intentar desentrañar este nudo procurando una salida que evite, en primer término, el regreso a las urnas. La voluntad de Guardiola de compartir Gobierno con Vox arrastra el lastre de su negativa hace dos años a ceder ante la extrema derecha y de su sostenido enfrentamiento con Abascal a cuenta de asuntos tan innegociables como los derechos de las mujeres. Pero son la altanería de la extrema derecha y su declarada hostilidad hacia la candidata del PP las que hacen verosímil la hipótesis, al menos por ahora, de que Abascal y los suyos persigan la cabeza de Guardiola como último precio para no ir de nuevo a los colegios electorales. En esta tesitura, y en puertas de las autonómicas en Castilla y León, Feijóo y Guardiola están llamados a impedir que el callejón extremeño desfigure la entereza de su proyecto político.