"Los asuntos financieros de TVE, sumida en un enorme déficit, son un auténtico dispendio, mientras su falta de independencia se hace ya sin ningún disimulo"

Actualizado el 08/12/2025 a las 11:21
La periodista Silvia Intxaurrondo, que en su día puso al candidato Feijóo en TVE en un aprieto con su fina y agresiva dialéctica, y que ha seguido demostrando sus méritos, reclama ahora un dineral -parece que 250.000 euros- al ente por un incumplimiento de contrato, algo que, según dice, le ha causado perjuicios y daños psicológicos. Los asuntos financieros de TVE, sumida en un enorme déficit, son un auténtico dispendio, mientras su falta de independencia se hace ya sin ningún disimulo. Intxaurrondo se había superado a sí misma, trocado su agresivo estilo ante unos, en sutiles equilibrios cuando se trata de los líos del actual gobierno, poniendo en duda las comisiones de Cerdán, desacreditando a la UCO, o alegando que tener una tarjeta de Servinabar no es ilegal. En esta huida hacia adelante coincide con un coro de opinadores que están dispuestos a disculpar al gobierno como sea, incluso en este final del sanchismo que se hace tan largo y donde la corrupción desprende un tufo inaguantable.
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Se supone que es la prensa, junto a la justicia, la que nos protege de los excesos del poder, pero no es el caso. Nada sería más efectivo que algunos leales a la izquierda denunciaran sus abusos, en vez de tratar de disimularlos. Así los habrían hecho más difíciles y abierto los ojos a muchos, ganando de paso respeto e influencia. Pero ocurre lo contrario. TVE , por ejemplo, acaba de prescindir de la contertulia Elisa Beni, porque se le ocurrió justificar en un debate la condena del TS al Fiscal general. Salirse de la fila se paga caro. Mientras tanto, el aizkolari Koldo y Abalos han envidado a la grande desde prisión, y he oído decir al hijo de este último que Sanchez ofreció un cheque en blanco a su padre para sellar un pacto de silencio. Yo no sé qué valor tiene todo esto, y quién miente más, pero más grave es que Sánchez ofrezca un cheque en blanco a Puigdemont para lograr tirar unos meses más en el gobierno, y que este nuevo desprecio al resto del país no logre inmutar a quienes prefieren seguir ciegos.