"Bayrou quería recortar gastos y quitar días de fiesta. Así cualquiera pierde una votación. Aquí, al contrario, lo que se promete es trabajar menos y ganar más, aunque las cuentas no salgan"

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Pedro Charro

Actualizado el 14/09/2025 a las 23:17

Se fue Bayrou en Francia tras no ver aprobada una moción de confianza que planteó por coherencia, por dudar de lo que hacía en el Gobierno, por pensar que el país necesita cambios radicales, al revés que aquí, donde Sánchez sigue a lo suyo sin presupuestos y sin proyecto, a costa de un país bloqueado, harto, donde los trenes ya no llegan nunca a la hora. Bayrou dijo que no podía seguir engañando, que Francia no funciona, que el déficit y la deuda aumentan y la situación es insostenible. Francia, al igual que nosotros, se enfrenta al problema del envejecimiento de la población: hay menos trabajadores que pagan impuestos y más personas que cobran la pensión. Gastamos lo que no tenemos y los intereses suben cada año. Este es el tema de nuestro tiempo, lo que nos aboca a la decadencia si no hacemos algo.

Bayrou dijo la verdad, para variar, pues la verdad en política sólo se escucha cuando hay un micrófono oculto o cuando un político pierde el poder. Dijo además que no hablaba para los adultos, sino para los niños, para esa generación que si no hacemos nada deberá pagar nuestra deuda a costa de una peor sanidad y unas pensiones imposibles, con una inmigración que es a la vez el problema y la solución. Europa decae y nadie hace nada, advirtió Bayrou antes de irse, pero desde los escaños, displicentes, no le escuchaban.

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Francia se ha convertido en lo que era Italia, con gobiernos que no duran, inestable. Hay una sensación de decadencia, de falta de energía, de pesimismo. Es una enfermedad moral, como aquella de la guerra que contó Chaves Nogales en su libro 'La caída de Francia'. Todos los partidos han evitado que Le Pen, la más votada, llegue al poder y la han convertido en la última esperanza. Bayrou quería recortar gastos y quitar días de fiesta. Así cualquiera pierde una votación. Aquí, al contrario, lo que se promete es trabajar menos y ganar más, aunque las cuentas no salgan. Se fue Bayrou dejando una larga lista de problemas sin resolver, que son además los que llenan de votos a los populistas.

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