Cartas de los lectores
Maltrato a una compañera laboral en una residencia


Publicado el 23/08/2025 a las 05:00
El pasado lunes 10 de marzo fue el último día que trabajé en la residencia privada concertada donde estuve durante cinco años. Cinco años de aguantar hasta que un día dije basta. ¿El motivo? Unas compañeras de trabajo que hacen del ambiente laboral una auténtica basura. Y lo digo así porque ya está bien de esconder lo que es un desastre.
No soy la única. Una compañera, trabajadora de la misma residencia, sigue en la misma situación, y la última sustituta ha durado solo un mes. Porque, claro, cuando te hacen la vida imposible desde dentro, da igual lo que pongas en el currículum: te vas por salud mental.
Pero aquí no termina la historia. Resulta que una de las que siembra el mal rollo está afiliada al sindicato UGT. Ahí ya me empezó a cuadrar todo. El 19 de mayo, ni corta ni perezosa, me fui a la sede de UGT a ver si a alguien le interesaba que sus afiliadas estuvieran creando conflicto tras conflicto.
Hablé con un hombre que, muy profesional él, me cogió los datos y me dijo que me llamaría la jefa que lleva todas las residencias públicas y concertadas. A día de hoy, sigo esperando esa llamada. Pero no se preocupen: ya no me interesa que me llame. Si lo hace, le mando directamente a ya saben dónde. Porque cuando una persona tiene tiempo de sobra para mover un dedo y no lo hace, es que no le sale de donde debería.
Y esta señora, que colocó en su momento a esta compañera en el cargo y que luego, en las elecciones sindicales, le echó un cable para que saliera bien colocada, parece que duerme tranquila. Muy tranquila. Tranquila mientras sus compañeras se van quemadas, hartas y pisoteadas. Qué capacidad de gestión, increíble.
En la residencia en la que trabajé durante cinco años siguen igual, los problemas continúan, la gente válida se va, y la persona que se encarga de todas las residencias públicas y concertadas, por lo visto, sigue durmiendo a pierna suelta. Así que, sí, señora jefa: lo suyo es de matrícula. Lo está haciendo fenomenal.
Ana Laspalas Bicondoa