"Tenemos muy integrado en nuestro interior la relación entre una causa y un efecto pero, en realidad, una causa puede llevar a muchos efectos"

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Javier Otazu

Publicado el 05/08/2025 a las 05:00

La mayor parte de los medicamentos que tomamos tienen efectos secundarios. Si lo hacemos, es debido a que el análisis estándar coste-beneficio sale positivo. Pongamos que tenemos problemas para dormir. ¿Debemos tomar algo? Es posible que podamos conciliar correctamente el sueño, ahora bien: ¿terminaremos adictos a la pastilla diaria? No son decisiones fáciles. La cuestión sirve para otros ámbitos, sea el familiar o el empresarial. Si le pedimos a alguien un favor, ¿lo hará? ¿Nos supone eso una deuda futura o se considerará un acto de buena voluntad? Son reflexiones que muchas veces merece la pena realizar. En el ámbito de la economía, los efectos secundarios son todavía más sorprendentes. Analizaremos cuatro casos que nos divertirán y ayudarán a buscar heurísticas que nos ayuden a decidir mejor, sea en el ámbito que sea.

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Rachel Reeves es la ministra de Economía de Gran Bretaña. Recientemente se subieron los impuestos a los más ricos para mejorar así las cuentas del país. Efecto principal: muchos de ellos se fueron del país. Efecto secundario: aumentó el desempleo para un puesto de trabajo peculiar: el de mayordomo. Y hay más. En una aparición en la Cámara de los Comunes la ministra derramó unas lágrimas que están denominadas como las más caras de la historia. Los inversores interpretaron esa señal como que las cuentas públicas estaban empeorando; eso implica que si van a comprar bonos del Tesoro Británico exigirán unos intereses mayores. Eso ha supuesto un coste de cuatro mil millones de euros. Así funciona la economía. Así funciona el mercado.

Continuamos en el Reino Unido. Nos vamos a la Unidad de Inteligencia, con sede en Regents Park. Un marine reveló por error los nombres de 26.000 colaboradores afganos en un email que mandó a un contacto. El número asusta: hoy en día cualquier persona es colaboradora de cualquier causa. Más asusta el coste que supone el fallo. Para los afganos, las posibles represalias de los talibanes. Se desconoce el número de colaboracionistas detenidos o asesinados. Para el gobierno británico, ocho mil millones de euros para asumir las indemnizaciones y traer al país a los afectados. Este dinero fue sacado de los fondos reservados y no de los presupuestos generales del Estado por el anterior gobierno del conservador Rishi Sunak. Había elecciones y, por supuesto, temor a perder votos. ¿Cómo nos vamos a fiar así de los políticos?

Los norteamericanos o los chinos se tienen que frotar las manos cuando negocian con los europeos. Es una cuestión de formación en técnicas de negociación, esas que son fundamentales para nuestra vida. Si enfrentamos a un funcionario de carrera que lleva años preparándose para estos asuntos con una persona cuyo mayor mérito es la fidelidad a su partido, ¿quién lleva las de ganar? En caso de duda, consultar el reciente pacto arancelario firmado con Estados Unidos.

Nos vamos a Malasia. En primer lugar, debemos agradecer el papel de mediador de su presidente, Anwar Ibrahim, en el conflicto fronterizo que mantienen Camboya y Tailandia. En segundo lugar, la Unión Europea está fomentando de manera indirecta la destrucción del medio ambiente malasio. Es un efecto secundario de la imposición de uso de un 2% de Combustible Sostenible para la Aviación (SAF). La mayor de este combustible se obtiene del UCO (como sabe el lector, quiere decir “aceite de cocina usado”, y no, no es broma). En Malasia, el kilo de aceite de cocina subvencionado cuesta 50 céntimos de euro. El usado se paga a 91 céntimos. Como el comprador no pregunta por el tipo de aceite, se ha disparado la venta de la primera categoría. Para obtenerlo, se tala la selva y así se plantan palmeras aceiteras. Bienvenidos a Estados Unidos. Amor, amor. Qué bonito es el amor. ¿Cómo buscarlo? Una solución estándar, las webs de citas. Ahora bien, muchas mujeres no se fían de la persona con quien han quedado. Lógico y normal, en los tiempos que corren. No hay problema. La aplicación 'Tea Dating Advice' permite publicar la foto de un hombre y pedir al resto de usuarias que compartan su experiencia con él.

Lágrimas que cuestan cuatro mil millones. Descuidos por email que cuestan ocho mil millones. Ecologismo que supone la tala de árboles. Citas de amor que permiten abrir un mercado nuevo. Actitudes caras. Despistes caros. Consecuencias no deseadas. Economía sorprendente. En todos casos, efectos secundarios.

Tenemos muy integrada en nuestro interior la relación una causa-un efecto. En realidad, una causa pueden llevar a muchos efectos. Mientras tanto, los gobernantes siguen pensando que las cosas se arreglan con leyes y más leyes. No es así. La clave es el comportamiento de las personas. Se trata de “empujar” ('nudge') para promover lo adecuado, “embarrar” ('sludge') para penalizar lo inadecuado, discriminar lo uno de lo otro y evaluar los efectos secundarios de todas las medidas económicas, actitudes sociales o errores humanos que se puedan realizar.

Javier Otazu Ojer. Economía de la Conducta. UNED de Tudela.

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