"Hay una falsa idea, un mito interesado, de que el franquismo no tuvo nada que ver con el País Vasco, cuando tanto el franquismo como la propia guerra civil son un asunto también entre vascos"

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Pedro Charro

Actualizado el 22/07/2025 a las 12:18

La Universidad del País Vasco ha celebrado un insólito curso de verano sobre Franco y los vascos, un asunto tabú que trata de una parte de la historia que no interesa recordar, salvo para denostar sin entrar en detalles. En realidad, el franquismo comprende un largo periodo de cuatro décadas, con distintas fases y momentos, y es algo que nos marcó profundamente. Hay una falsa idea, un mito interesado, de que el franquismo no tuvo nada que ver con el País Vasco, que fue algo que vino de fuera —Álava, para empezar, junto a Navarra fue el granero del levantamiento— que fue algo extraño, cuando tanto el franquismo como la propia guerra civil son un asunto también entre vascos, un enfrentamiento interno y si hubo gudaris en un bando, hubo tradicionalistas, monárquicos y católicos en el otro, y luego el largo periodo en que el régimen se consolidó.

Ninguna dictadura se mantiene tanto tiempo solo con miedo y represión. El País Vasco aportó parte de las élites políticas y económicas y militares de aquella España y, como Cataluña, se benefició del proteccionismo industrial y se desarrolló más que otras zonas. A partir de los años 60, como se sabe, se produjo un crecimiento espectacular y un cambio profundo en toda España, y el País Vasco recibió una gran inmigracion. Todo esto se produjo con enormes desigualdades y torpezas, sin protagonismo alguno de la sociedad, como correspondía a un sistema autoritario, pero fue este cambio social lo que hizo obsoleto al propio régimen, que persistía en la retórica de vencedores y vencidos y no dejó de fusilar hasta el final. Es la sociedad quien lo jubiló.

Este franquismo esconde en su interior una vida cotidiana muy rica, con sacrificios y gozos y si duró tanto fue gracias a lo que se ha llamado cierta acomodación. Es difícil dedicarse a las virtudes cívicas en una dictadura. Este acomodarse lo hemos visto en muchas partes, y nos recuerda hoy que emanciparse es siempre una labor dura e incomprendida, pero que seguramente empieza por no engañarse y conocer la realidad.

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