Sánchez y Chivite, ‘game over’
"La estrepitosa caída del gran capo del socialismo navarro deja muy tocados, a su vez, a todos aquellos que medraron a su sombra"

Actualizado el 24/06/2025 a las 23:44
Varias décadas después de que estallaran los escándalos protagonizados por Urralburu, Otano, Aragón y Roldán, Navarra vuelve a ser el epicentro de la corrupción socialista. Desde que la UCO publicara su contundente informe sobre Santos Cerdán, los del puño y la rosa han dejado de hablar de fango y bulos. Con lo que hasta ahora sabemos, Pedro Sánchez y María Victoria Chivite son ya dos cadáveres políticos. Que el mismo Gobierno foral que expulsó a la Guardia Civil de las carreteras de Navarra acabe colapsando merced a las investigaciones de la propia Benemérita desprende un cierto aroma a justicia poética. La caída de la altiva cirbonera arrastrará a sus socios, pues todos ellos son cooperadores necesarios de esta sórdida trama al posibilitar la anormal continuidad en su cargo del funcionario -digno de toda sospecha- que, desde la presidencia de la Mesa de Contratación de los túneles de Belate, forzó la adjudicación de la magna obra a la empresa participada -según la UCO- por Cerdán, tras un proceso plagado de denuncias. De repente, todo encaja; las cesiones a Bildu no solo buscaban pagar la investidura de Sánchez y Chivite, sino elegir al Gobierno que habría de favorecer a la sociedad del tosco milagrés.
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La estrepitosa caída del gran capo del socialismo navarro deja muy tocados, a su vez, a todos aquellos que medraron a su sombra. En la lista se incluyen, además de la familia Chivite, los tres senadores navarros -Remírez, Medina y Magdaleno- que llevan dos años sin presentar una sola iniciativa. También la fugada Elma Saiz, experta en engañar a sus votantes, y los concejales del ayuntamiento iruindarra que obedecieron mansamente la orden del hoy apestado Cerdán de rendir Pamplona a Bildu. Urge que la gestión de la cosa pública se encomiende a quienes acrediten preparación y valía. Las listas electorales no deberían nutrirse de las Nicoletas de turno, cuyo único mérito es haber intimado con asesores pendencieros... La política no puede convertirse en un refugio para pillos y personajes de medio pelo salidos de la novela picaresca, que jamás harían carrera en el sector privado.
Hay otra cosa que resulta particularmente indignante en estos vergonzosos episodios; que los políticos nos tomen por imbéciles. ¿Les parece verosímil que intentar desprestigiar a la Guardia Civil forme parte de una investigación periodística de la ‘fontanera’ Leire Díez, o que María Victoria Chivite ignorara a qué se dedicaba la pareja de su mano derecha? La culpa de la crisis que asola al socialismo la tienen también aquellos dirigentes que guardaron un ominoso silencio ante la renuncia a los históricos principios y valores del partido; ante las humillantes cesiones a quienes confiesan abiertamente querer dinamitar la España constitucional o amenazan la soberanía de nuestra comunidad; ante quienes encumbran a Koldos mientras expulsan a Nicolás Redondo; ante los que difunden el falaz argumento de que todo vale con tal de que no gobierne la derecha, negando así la alternancia política que está en la esencia de la democracia, máxime cuando aquí la alianza entre regionalistas y socialistas fue la que aupó a Navarra a los podios de los que ha sido desbancada.
Bildu, a todo esto, está feliz. El PSN lleva años trabajando incansablemente para catapultar a unos abertzales que no tienen la menor intención de recorrer el largo trecho que les separa de la decencia política; Geroa Bai hace aguas, y la ultraizquierda continúa dividida y enfrentada. Si la corrupción castiga en las urnas al socialismo navarro; los cromañones de Bildu son la fuerza progresista (sic) más votada, y a la desunida derecha no le salen los números, ¿qué pasará? Las cosas están mal, pero no descarten que lo peor esté todavía por llegar. La iniciativa Marca Navarra nació muerta, pues para atraer talento e inversión no necesitamos una campaña de marketing, sino una fiscalidad favorable y no depender de quienes proponen una política económica abiertamente marxista. Con la que está cayendo, sería deseable que, por el bien de Navarra, ningún miembro del actual Ejecutivo asocie su maltrecha imagen a la de nuestra comunidad, para no contaminar el buen nombre de una tierra cuya grandeza no descansa en sus mediocres mandatarios, sino en el esfuerzo de una sociedad civil a la que estos días Hacienda cruje con los impuestos más altos de España, para que unos listillos se lo lleven crudo…
El socialismo ha desaparecido de países en los que lo fue todo, como Italia, Francia o Grecia. No es eso lo que yo deseo para Navarra, que necesita un partido fuerte de izquierdas, no nacionalista. Pero sin ovejas negras, claro está. Aunque, en este caso, el problema no eran tanto las ovejas, como el mismísimo pastor. A salvo, claro está, la presunción de inocencia que el propio PSOE parece haberle negado a su ángel caído.
Manuel Sarobe. Notario