"Ay, Margarita, ave del paraíso de la judicatura, socialista y quetzal: Sánchez dice que duerme con el uniforme puesto. Mejor me voy a callar"

Actualizado el 13/05/2025 a las 22:44
Sánchez, que en cuanto coge un micrófono pega unos masajes motivacionales que deja al ciudadano tierno como un buey de Waygu, en el wasap saca la guasa y tiene una mala leche importante. Le dice a Ábalos que Margarita Robles es una “pájara” por haberse hecho unas carantoñas con Ayuso en plena pandemia cuando se quedaron los militares velando los cadáveres que alineaban en la pista de patinaje del Palacio de Hielo. Una pájara, dice. Por ahí no pasa uno. Vale que Sánchez nos meta en el grupo de Puebla, que pacte con Bildu, que seamos de los BRICS, que nos manden jamones los de Hamás, que quite el premio de tauromaquia y que haya puesto de moda esdrujulizar las ‘pálabras’ para darse importancia y hacer como que todo está bajo control.
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Que vaya por ahí andando como si viniera de encestar con los Celtics, digo más: como si se hubiera ligado a tu mujer, que Junqueras y Puigdemont nos hayan reescrito el código penal y Mertxe Aizpúrua, la Ley de Memoria Democrática, porque por todas esas cosas puede pasar uno pero que se meta con Margarita va más allá de lo tolerable porque con Margarita no se mete nadie. Margarita no será pájara de desfallecer, mucho menos un ave en su sentido peyorativo. Margarita es un ave conceptual como de Battiato de los que vuelan según las leyes del mundo en trayectorias imperceptibles, aterrizan mejor que los aviones. ‘Pájara’, le dice Sánchez a la ministra de Defensa y viendo cómo aprieta a sus barones más que las tuercas de un submarino, no me quiero imaginar lo que dirá de los que no le votan.
Una medida de cómo un partido podría tratar a la oposición es cómo tratan a los de su propio partido. Viendo lo que dicen de ellos mismos, me puedo imaginar qué es lo que dirán de mí. Que se metan conmigo, pero, ah, nunca Margarita, halcón de nuestras tropas, gaviota de la armada de España, Águila de la patrulla Águila, gavilán, paloma y colibrí del ministerio de Madrid. Ay, Margarita, ave del paraíso de la judicatura, socialista y quetzal: Sánchez dice que duerme con el uniforme puesto. Mejor me voy a callar.