"Los compradores de lotería en Paiporta han hecho tiradas de kilómetros que habrían estado mejor empleadas en ir a echar una mano, pero cada cual elige sus prioridades"

Publicado el 07/12/2024 a las 05:00
El gordo de lotería de este año caerá en Paiporta. Al menos eso creen los apostantes que han peregrinado al lugar y hacen cola para comprar el número de la suerte entre los restos del barro y los locales devastados por la riada.
Verlos ahí como si se arremolinaran ante Doña Manolita produce cierto desasosiego, como pasa con todos los contrastes entre lo trágico y lo festivo. Pero las distorsiones cognitivas que acompañan a los juegos de azar son numerosas.
Igual que algunos buscan la fortuna en las cifras de un cumpleaños de o una efeméride feliz, hay quien se deja llevar por la atracción del desastre. Esta idea compensatoria de los sorteos de lotería viene de lejos. Responde a una lógica entre justiciera y descabellada en virtud de la cual el bombo tenderá a pararse en los lugares castigados por alguna catástrofe, para así restituir el orden vulnerado de las cosas.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
Los compradores de lotería en Paiporta han hecho tiradas de kilómetros que habrían estado mejor empleadas en ir a echar una mano, pero cada cual elige sus prioridades. A los miles y miles de voluntarios llegados antes en oleadas para aliviar el desastre les pareció mejor idea ponerse en el pellejo de los damnificados.
Estos jugadores, en cambio, han acudido al reclamo de la apuesta algo macabra hecha sobre los restos de la población devastada. Hay gente para todo. Antes hubo otros que supieron aprovechar la oportunidad en medio de la crisis practicando el saqueo de comercios, el pillaje en domicilios particulares y la rapiña en vehículos arrastrados por las aguas. Al lado de sus vilezas, la compra de billetes de lotería bendecidos por el drama no pasa de un inocente desafío fantasioso a las reglas del azar.
Ha pasado mes y medio desde la riada y, como dice el lugar común, la vida se abre paso entre las ruinas. Y parte de esa vida que vuelve son las entrañables tradiciones navideñas, que en casos como el de la compra de números en Paiporta no causan daño a nadie como no sea al decoro y la inteligencia.
Tampoco es que las otras opciones de compra de lotería en los términos normales sean un ejemplo de decisiones racionales, pero ya me entienden. Están demasiado recientes las riadas de Valencia como para anteponer las supersticiones loteras al deber de sensibilidad.