Cartas de los lectores
La prisa de Iturrama


Publicado el 10/11/2024 a las 05:00
Escribo esta carta ante la tremenda indignación y malestar al hilo de las numerosas obras que está acometiendo el ayuntamiento de Pamplona en el barrio de Iturrama. Al margen de la patente inutilidad de las mismas, cuando no verdaderos obstáculos innecesarios para el tráfico rodado en el barrio, que no van a mejorar para nada la calidad de vida de sus vecinos, su ejecución y desarrollo están siendo verdaderamente despóticos, indignos de un ente local de una sociedad democrática y moderna, como es la nuestra.
Sin ir más lejos, el miércoles 7 de noviembre, se avisó a los vecinos de la calle Iñigo Arista que se iba a prohibir el tráfico en la misma durante toda la próxima semana, para su asfaltado e instalación de señalizaciones viales; que se prohibía aparcar en toda la calle y que, además, quedaba prohibido el acceso a todos los garajes. En primer lugar, cabe plantearse la idoneidad de la notificación a los vecinos de semejante inconveniencia. Un aviso a través de un comunicado en los portales afectados o una noticia en la página web del Ayuntamiento son un medio de comunicación, aparte de ineficiente, carente de las mínimas garantías de cualquier notificación administrativa. En segundo término, es patente lo inoportuno de tales obras públicas. ¿Es realmente necesario hacerlas ahora, restringiendo el tráfico en una vía importante dentro de esa zona de la ciudad, cuando otras calles, de igual o mayor importancia, se encuentran ya cortadas, haciendo la circulación lenta y difícil y suponiendo un entorpecimiento al quehacer y obligaciones de los ciudadanos y empresas? ¿No sería más conveniente esperar a que las innumerables obras en esa zona de la ciudad terminasen y, así, suponer una menor molestia para los vecinos?
Y, por último, y a juzgar por lo comunicado a los vecinos, su ejecución va a hacerse sin prestar ni la más mínima atención a las posibles molestias e inconvenientes que dichos trabajos van a ocasionar. Aparentemente, queda descartada su ejecución paulatina, por tramos, permitiendo cierto tráfico y acceso a los garajes, suponiendo la menor inconveniencia e injerencia posible; se opta por su realización desconsiderada, a lo bruto, indiferente a las necesidades y bienestar de la ciudadanía.
Parece que tienen prisa. Prisa por aprovechar unos fondos europeos que se les escapan de las manos y que, en vez de destinarlos a fomentar el desarrollo de nuestra sociedad en el medio largo plazo, los dedican a cambiar aceras y a peatonalizaciones parciales absurdas que en nada van a redundar en beneficio real para las nuevas generaciones.
Guillermo Bermejo Razquin