TDAH: La realidad de los docentes en las aulas

Publicado el 27/10/2024 a las 05:00
Al inicio del curso escolar, los docentes recibimos del departamento de Orientación de nuestro centro un listado del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, (nuestros ACNEAE’s), así como las medidas educativas a tomar y que están recogidas en el Plan de Inclusión del Centro. Intentas planificar tu currículo, adaptarlo a la diversidad de tu clase, buscar materiales y proyectos que se ajusten a sus intereses y así damos comienzo al curso. ¿Qué te encuentras? Que además de los mencionados, tienes otros tantos con dificultades con la materia, desmotivación, desconectados del proceso educativo… ¡Y todo esto en un solo aula!
Como docente, primero pediría una reducción de ratios para poder atender como se merecen a todos y cada uno de mis estudiantes. Si estamos de acuerdo en que la educación es la base de la sociedad y el objetivo es lograr una equidad que garantice los mismos derechos y oportunidades para todos, ¿por qué tenemos tan poco apoyo?
Hoy, 27 de octubre, se celebra el Día Nacional del TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad). Aunque podríamos creer que a todo estudiante bajo estas siglas se le pueden aplicar las mismas medidas, nada más lejos de la realidad. Existen tres subtipos dentro del TDAH, el predominantemente inatento, el predominantemente hiperactivo y el combinado. Si además añadimos la frecuente comorbilidad con otros trastornos como la dislexia y la discalculia, los docentes nos enfrentamos cada día a una diversidad difícilmente gestionable. Las complicaciones se agravan todavía más en Secundaria y Bachillerato, con 55 minutos por materia-día y hasta 30 estudiantes. Las medidas son muy generales, el tiempo que estamos en clase es muy corto y las adaptaciones en estas etapas son más complejas. Los docentes somos especialistas en nuestra materia y las medidas a aplicar deberían ser también concretas. En lo que a mí me compete, la introducción de un nuevo concepto matemático debería ser analizado teniendo en cuenta la madurez del discente (en el caso del TDAH sabemos que no se corresponde con la edad cronológica), de su evolución en el currículo (cómo se va a ir desarrollando curso a curso) y de su propia realidad social y personal (buscando ejemplos con los que conecte).
Con esto quiero decir, que mientras en Primaria un docente pasa bastante tiempo con el mismo grupo de estudiantes y las medidas inclusivas están enfocadas a garantizar un entorno de aprendizaje accesible, en Secundaria y Bachillerato deberían ser más concretas y consensuadas con especialistas de cada materia. Las medidas a aplicar cuando estamos haciendo un análisis sintáctico no pueden ser las mismas que cuando estoy trabajando los números racionales. Las formaciones que recibimos son muy generalistas y no llegas a comprender la verdadera dimensión del TDAH, a no ser, como en mi caso, que seas madre de una adolescente con TDAH y además docente. Testimonios reales de familias y convivientes ayudarían a comprender el día a día con este trastorno. La invisibilidad del TDAH tiene un gran impacto en nuestro alumnado, en sus familias y en la sociedad en general.
Por eso, como docente también pediría reducir las horas de docencia efectiva para poder preparar mejor los materiales adecuados y atender mejor a todos mis alumnos y alumnas.
Mucha fuerza a todos los que van a visitar el Congreso de los Diputados mañana lunes para denunciar que “El TDAH es una realidad en nuestra sociedad” (FEAADAH) y que ya es hora de actuar.
Eva Mª Ruiz Boutefeu. Docente de Matemáticas en el IES Barañáin