Educación, otra patata caliente

Pese a contar con el mayor presupuesto de su historia, la cartera docente encara un complejo inicio de curso con el varapalo judicial a la votación de jornada y la primera huelga unánime en 12 años

thumb

Editorial DN

Publicado el 27/09/2024 a las 05:00

Las aguas bajan revueltas por la cuesta de Santo Domingo. Apenas ha transcurrido el primer mes y el curso académico ya se presenta movido para el departamento de Educación. En lo que va de semana la cartera que dirige el socialista Carlos Gimeno ha encajado dos golpes contundentes; uno sorpresivo y el otro, más esperado. 

La primera noticia llegó desde el ámbito judicial, donde el Tribunal Superior de Justicia de Navarra acaba de tumbar la normativa que regula los procedimientos de cambio de jornada en el ámbito escolar. No es una decisión menor. Si algo ha tensionado los patios en los últimos años ha sido las votaciones para elegir horarios intensivos o partidos, con las consiguientes afecciones familiares y la polémica entorno al sistema pautado y las mayorías exigidas por el Gobierno de Navarra. 

El TSJN echa por tierra tres puntos vitales de la norma y deja en el aire el futuro inmediato de las jornadas continuas. Ahora toca esperar una vez que Educación ha recurrido en casación al Tribunal Supremo. 

El segundo foco de atención, este avisado, lo han reclamado los profesores del ámbito no universitario, que este jueves evidenciaron músculo en la primera huelga convocada por todos los sindicatos docentes desde 2012. Si entonces fueron años de recortes, pérdida de poder adquisitivo y ausencia de oposiciones los que hicieron alzar la voz a los maestros, doce años después no parece que la situación haya mejorado. 

Bajadas de ratios y de carga lectiva, descenso de la interinidad y recuperación salarial son las demandas que ponen sobre la mesa los 11.000 profesionales que conforman el colectivo en la red pública. Pese a que el Ejecutivo de Chivite restó ayer fuerza a la convocatoria, lo cierto es que el paro se notó de forma masiva tanto en las aulas como en la calle. 

No está de más recordar que Educación cuenta este 2024 con 888 millones de euros, el presupuesto más alto de su historia. Sólo Salud le supera en el capítulo de gastos del Gobierno foral. Sin embargo, son casualmente estas dos áreas -cierto que las más castigadas por la pandemia- las que evidencian claros síntomas de deterioro en los servicios públicos que prestan. Consejero y Gobierno deben hilar fino para mejorar la gestión, dirigir los recursos a dónde de verdad hacen falta y devolver la Educación y la Sanidad navarra a los estándares de calidad que la caracterizaron hasta hace no demasiado tiempo.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora