Contra la violencia de persecución política

Publicado el 02/08/2024 a las 05:00
Hubo unos tiempos, desgraciadamente no tan lejanos, en los que quien pensara de una manera determinada y lo expresara públicamente, podía acabar sufriendo la llamada violencia de persecución, una violencia ideológica que presiona por medio de distintos actos u amenazas, para acabar forzando la huida de quien no podía manifestar sus ideas. En Navarra a algunos les falta un largo camino por recorrer hasta llegar a unos parámetros de convivencia aceptable. Parece que es lícito insultar y mostrar odio a un determinado grupo político en la procesión de San Fermín. Lícito y, por alguna extraña razón, lógico. No en vano así se ha venido haciendo desde hace décadas y se sigue haciendo a día de hoy, aunque ese grupo político ni esté en el poder ni haya hecho nada execrable. El odio violento parece ser un derecho de quienes en su día apoyaron la violencia contra quienes en su día la sufrieron y, desgraciadamente, de vez en cuando la siguen sufriendo.
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Sólo así se entiende que en fechas reciente se atacara con pintadas de todo signo la sede de un partido, UPN, en la localidad de Viana, donde se da también la casualidad de que UPN ha ganado, pero no gobierna. No basta con apartar al partido de su legítimo derecho a gobernar, debe sumársele a ello el insulto y la amenaza. Sólo así se entiende las pintadas de Gora ETA en la sede de UPN en Puente la Reina en fechas recientes. De nuevo se ensalza y vitorea a quien ejerció la violencia y el odio y se escarnece a quienes la sufrieron, en un mes en el que se celebra el aniversario del asesinato por los violentos de uno de sus concejales, un hombre honrado y bueno que decidió trabajar por sus ideas en la localidad navarra de Leitza.
Ahora ha tocado Estella. La decisión del equipo de Gobierno de trasladar las llamadas Choznas de un lugar a otro, distante apenas 60 metros, ha desatado la persecución y la violencia, camuflados como siempre de protesta y uso de la libertad de expresión. Pero no hay ninguna libertad de expresión que autorice referirse a una persona como “perra amargada”, o expresar sin pudor “mátala” o “deshazte de ella” en referencia a la alcaldesa de la localidad, indudablemente más demócrata que quienes le insultan y amenazan de esa forma.
Tal vez la única novedad reseñable sea el que ahora se une a la amenaza y a la incitación a la violencia el machismo más rancio, grosero y desagradable, un machismo que ya creíamos olvidado en nuestra tierra, afortunadamente apartado en muchos ámbitos, pero que parece servir y ser lícito para insultar a una mujer, si esa mujer es de UPN. Expresiones como “ frótala, pantorrillas y tripa”, son obscenas y denigrantes, y a buen seguro que los autores de la letra jamás la usarían para referirse a sus madres, hermanas o hijas. Pero contra UPN, todo vale, porque las mujeres de UPN ni son mujeres como las demás, ni son tan siquiera personas.
Parece además que estos hechos no merecen ni tan siquiera el rechazo contundente, firme y solidario del resto de fuerzas políticas. Parece como si en pocos años se hubiese perdido el sentido de lo que es justo, de lo que es bueno, tan solo por el propio interés. La sociedad navarra y los partidos políticos están obligados a reaccionar contra actos de este tipo, procedan de donde procedan, y vayan contra quien vayan. Lo demás, el medir tiempos, el buscar justificaciones, o el intentar pasar de puntillas por hechos como los descritos, es querer olvidar que en pleno siglo XXI hay navarros a los que se les injuria, insulta y veja tan solo por su ideología política. Desde el más profundo de quien siempre ha condenado cualquier agresión por motivos ideológicos, proceda de donde proceda, y vaya contra quien vaya, un abrazo a todas estas personas que se han sentido amedrentadas o insultadas por sus ideas este mes de julio, y un especial y fuerte abrazo solidario a la alcaldesa de Estella, Marta Ruiz de Alda.
Juan Frommknetch es abogado