La espantada radical de Vox

"Los de Abascal consuman su ruptura en los gobiernos de coalición con el PP, enarbolando así la bandera de las ultraderechas europeas sobre la inmigración, con un discurso dañino y populista"

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Editorial DN

Publicado el 13/07/2024 a las 05:00

Vox ha decidido pasar a la irrelevancia institucional con su ruptura de los cinco gobiernos autonómicos de coalición con el PP, aunque hay consejeros que se le han rebelado, y retirando su apoyo parlamentario en Baleares. Y lo hace desde una radicalidad que le retrata, por un puro cálculo político con el que busca contrarrestar en parte el efecto Alvise, y enarbolando la bandera de las ultraderechas europeas, que tratan de hacer de un asunto tan sensible como el de la inmigración su elemento diferencial. El reciente acuerdo sobre el reparto de los migrantes no acompañados ha sido poco más que una excusa para los de Abascal, que prefieren demonizar la situación de esos menores con su discurso dañino y populista de trazo grueso antes que naturalizar sus presencia en el tablero político gobernando con el PP. La ruptura, más allá de las lógicas palabras pronunciadas por los populares concernidos, va a acarrear seguro dificultades a la gobernabilidad, la producción legislativa y el impulso político en las comunidades afectadas, pese a la petición de Feijóo a Vox de que no entorpezcan la gobernabilidad. Sin duda, quienes más han celebrado la ruptura de los gobiernos del PP y Vox han sido los socialistas, pese a que es la diana con la que más atacan a los populares. Con especial énfasis a la euforia del presidente Sánchez, que señalaba que es un “gran día para España”, remarcaba que es una decisión que toma Vox, y pedía al PP que rompa con las políticas que ha aprobado con los de Abascal hasta el día de hoy. Lo que no dice el presidente, que nunca pierde ocasión de zaherir a los populares, a los que ahora presiona para que acepten la nueva ley de Extranjería como “prueba del algodón”, es que si se ha llegado a esta situación es precisamente porque Alberto Núñez Feijóo no ha aceptado el chantaje de Vox. Se ha mantenido en sus posiciones aún a costa del efecto político e institucional que tuviera para su partido. Un proceder del que puede tomar nota Sánchez, que ha hecho de la claudicación ante sus socios secesionista su modo de dirigirse por la legislatura, aún a costa del interés del conjunto de los españoles que tanto le preocupa cuando mira a la bancada de enfrente. Hablar de poner límites a los demás, conjuga mal con quien se ha demostrado incapaz de ello con tal de seguir en el poder.

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