Amnistía por la gracia de Sánchez
Los socialistas vuelven a ceder a las peticiones de Junts que hace días consideraban inaceptables. El presidente hace de la pura conveniencia política su manera de manejarse por la legislatura

Publicado el 08/03/2024 a las 05:00
En su afán por mantenerse en el poder, Pedro Sánchez vuelve a demostrar que no tiene reparo alguno en tensionar hasta el extremo las costuras del Estado de derecho, y claudica ante las nuevas exigencias impuestas por los secesionistas y el prófugo Puigdemont para acordar la ley de amnistía que les permita quedar impunes de los graves hechos cometidos en Cataluña. Y por enésima vez, el presidente lo hace cediendo sin escrúpulo alguno a las peticiones de Junts, que le plantó cara hace un mes votando en contra de la ley en el Congreso, y que los socialistas consideraban inaceptables hace apenas unos días por boca del propio Sánchez. El acuerdo alcanzado entre PSOE, Junts y ERC implica más cesiones en materia de terrorismo, traición y malversación, y, en un hecho inédito, se trata de una ley que en su nueva redacción elimina cualquier mención al Código Penal español y se referencia a la legislación europea. Un paso más el que da Pedro Sánchez en la compra del relato falaz y victimista que de lo sucedido en el procés realizan los independentistas y su foco en cuestionar la imparcialidad de la justicia española. Y que, más allá de la verdadera repercusión jurídica que pueda tener, y que está por ver, tanto en España como por parte de la justicia europea, supone una nueva humillación para los poderes del Estado que actuaron para frenar un referéndum ilegal. A la espera de su aprobación definitiva en el Congreso, que precisamente el ministro de Justicia, Félix Bolaños, dijera este jueves que la ley de amnistía “será un referente mundial" y que la norma es una gran noticia para “Cataluña y para toda España” es de una soberbia tan insultante como inaceptable. Máxime, cuando Junts y el propio Carles Puigdemont ya insistieron ayer que es la palanca para la independencia. Pedro Sánchez ha decidido hacer de la necesidad virtud y de la pura conveniencia política su manera de manejarse y sobrevivir a toda costa por una legislatura que se antoja diabólica en su desarrollo a merced de unos independentistas y secesionistas insaciables, y que ven cómo sus exigencias se traducen en concesiones permanentes.