La Constitución y el Privilegio

thumb

Jose Miguel Iriberri

Publicado el 06/12/2023 a las 05:00

Más allá del contenido jurídico, el profesor Javier Tajadura resume y elogia el valor histórico de la Constitución de 1978 afirmando que fue una carta magna “de consenso” y a la vez “un acta de paz”. Los lectores de nuestro Diario conocen los artículos de Tajadura en los que analiza el acierto normativo y la vigencia del texto legal. Tras el acuerdo parlamentario del 31 de octubre del 78, la Constitución sería aprobada por los ciudadanos en el referéndum de aquel 6 de diciembre del que hoy se cumplen 45 años. La Transición en estado puro. Comenzaba el tiempo de las elecciones para todo y “mediante sufragio universal igual, libre, directo y secreto”, porque la soberanía nacional residía ya “en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado”. Era una revolución legislativa en cadena. El articulado de la ley se leía entonces como un cancionero de libertad.

Uno estaba pensando que la fiesta constitucional tiene una doble resonancia histórica aquí, en Pamplona, la ciudad que el pasado 8 de septiembre celebraba el Privilegio de la Unión, aquella carta magna casera firmada hace algunos años más que los 45 de la Constitución: 600. Y las mismas razones y emociones que llevarían a gritar hoy un ¡viva la Constitución! valen para añadir un ¡viva el Privilegio de la Unión, gora!, con la fórmula sanferminera. Los dos textos, el municipal y el nacional, son “acuerdos de consenso” y “actas de paz”. Y aunque están separados por más de cinco siglos, responden al mismo espíritu de concordia reinante en sus respectivos tiempos de transición política y social. Tiene un cierto simbolismo el hecho de que el rey Felipe VI, que hoy presidirá los actos del aniversario de la Constitución, conmemorara en Pamplona el Privilegio de la Unión del rey Carlos III. Fue un acierto la invitación cursada por la alcaldesa Ibarrola. Pero la definitiva coincidencia de las dos leyes corresponde al espíritu de consenso y el deseo de paz de los ciudadanos. Aquí, en casa, el rey Carlos III plasmó en el Privilegio el ánimo del vecindario y decidió que cada parte nombrara sus representantes para unir las tres jurisdicciones en una. Adiós a las armas. Como anota el historiador Juan José Martinena, la firma de la unión representa el acta notarial del nacimiento de Pamplona. El talante progresista y pacifista de aquellos vecinos derribaría las murallas interiores al paso de los años. Digo yo si no habría alguna manera de otorgar la medalla de la ciudad, a título póstumo, claro, a los pamploneses de 1423.

Es tal la analogía entre aquel Privilegio y esta Constitución, que el reciente discurso del rey Felipe VI en el Congreso hubiera valido en Pamplona para el aniversario del Privilegio. “Reivindicar el profundo significado de aquel gran pacto entre los españoles -se refería el rey a la Constitución- que está en el origen de nuestra democracia (…) es una orgullosa y consciente reafirmación de nuestras mejores capacidades como país”. Da paz escuchar al rey cuando habla de los valores constitucionales de igualdad, libertad y justicia. En este 45 aniversario, sin embargo, no son pocos ni menores los peligros que acechan a la Constitución. Pero hoy celebramos su fiesta de cumpleaños y lo que hay que hacer, cabalmente, es cantarle que cumpla muchos más. Muchísimos más.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora