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Bildu busca jóvenes sin memoria

Joseba Asiron muestra a Cristina Ibarrola y Elma Saiz el estudio de la OCU sobre la limpieza de las ciudades españolas
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Joseba Asiron muestra a Cristina Ibarrola y Elma Saiz el estudio de la OCU sobre la limpieza de las ciudades españolas
Joseba Asiron muestra a Cristina Ibarrola y Elma Saiz el estudio de la OCU sobre la limpieza de las ciudades españolas

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Jesús Rubio

Publicado el 25/05/2023 a las 06:00

Este martes Joseba Asirón, candidato de EH Bildu a la alcaldía de Pamplona, se presentó a debatir en Diario de Navarra. Lo hizo con habilidad. Se mostró a sí mismo abierto, educado, simpático y un tanto socarrón. Habló de vivienda, de limpieza, de seguridad… todo aquello de lo que hablaron los demás. No habló de identidad, de ikurriñas, de euskera… de nada que pudiera sonar, aunque sea de lejos, a nacionalismo.

Hace no tantos años, ese escenario hubiese sido impensable. Los antecesores de Bildu, los de Batasuna, no hubieran dejado de hablar de su libro, el de la independencia y el vasquismo. Es bien probable que los predecesores de Asirón hubieran rechazado un debate en Diario de Navarra, por su posición firme frente al terrorismo y el secesionismo. Hoy Bildu quiere parecer otra cosa, busca su ‘normalización’.

Hace no tantos años, ese escenario hubiese sido impensable. Los antecesores de Bildu, los de Batasuna, no hubieran dejado de hablar de su libro, el de la independencia y el vasquismo. Es bien probable que los predecesores de Asirón hubieran rechazado un debate en Diario de Navarra, por su posición firme frente al terrorismo y el secesionismo. Hoy Bildu quiere parecer otra cosa, busca su ‘normalización’.

En Bildu saben que el voto nacionalista ya lo tienen, repartido con Geroa. Si quieren crecer, deben hacerlo por otros campos. Probablemente piensan en los jóvenes que se sienten de izquierdas. Los abertzales saben que tienen difícil convencer al votante de izquierdas que peina canas. Les conviene no exaltar su faceta más identitaria y ocultar los lados oscuros de su pasado, que no son pocos. Alberto Araiz siempre fue una cara amable de los abertzales, pero quienes tenemos ya años le recordamos en los 90 al lado de su compañero Floren Aoiz, portavoz de un discurso que era todo menos pacífico. Los jóvenes, por el contrario, no tienen esa memoria. Ellos sí pueden tomar a Bildu como un partido más, tan de izquierdas como lo demás, tan inocente como los demás. Como si no hubiera pasado el tiempo. Como si nadie tuviese memoria. Como si no fuesen, en realidad, aquello que siempre han sido pero hoy no destacan: abertzales nacionalistas.

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