Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

"Recuerdo de Félix Huarte"

Avatar del Francisco Galán Francisco Galán18/11/2022
El Gobierno de España ha resuelto retirar la Medalla al Mérito en el Trabajo a Félix Huarte Goñi y se está cuestionando mantenerle la Medalla de Oro de Navarra que le concedió el Gobierno Foral en 2014.
Félix Huarte ha sido el personaje navarro más importante del siglo XX. Por su actividad como vicepresidente de la Diputación Foral y, sobre todo, por su iniciativa personal como empresario, logró la industrialización de Navarra. Gracias a él Navarra pasó de ser una provincia agrícola, pobre y de emigrantes a industrial y rica. Cambió Navarra. Yo tuve la suerte de conocerle y tuvo conmigo un trato exquisito.
La vida de Félix Huarte fue prodigiosa. De niño ayudaba a su padre vendiendo boletos de sillas que se alquilaban en conciertos. Con su esfuerzo se hizo delineante y empezó trabajando en la empresa constructora Martinicorena. Más tarde constituyó su propia empresa constructora, Huarte y Cía S.A., que fue la base de todo su desarrollo industrial, que llegó a tener un gran número de empresas de todo tipo como Imenasa, Papelera Navarra, Inasa, Torfinasa, Señorío de Sarria, Perfil en Frío, etc., que dieron trabajo a miles de navarros y crearon una inmensa riqueza.
Quiero contar una anécdota de su vida, poco conocida, y que pone de manifiesto su valentía y generosidad. Me refiero a su relación con Carlos Fernández Casado, que fue uno de los ingenieros de caminos que trabajó durante la guerra, en la zona republicana. Estuvo construyendo refugios en el frente de Madrid, lo que una vez acabada la guerra le llenó de problemas. En una conferencia de homenaje que le hicieron en Pamplona, cuando ya era profesor de la Escuela de Ingenieros de Caminos y el mejor proyectista de puentes de España, Carlos Fernández dijo que venía muy a gusto a Navarra por el buen recuerdo que tenía de Félix Huarte, gracias al cual pudo quedarse en España después de la guerra, porque le dio, según dijo literalmente, “protección y trabajo”. A continuación copio la versión que su hijo Leonardo Fernández Troyano ha publicado de la relación entre ambos, en un libro escrito sobre su padre: “Recuerdo su relato del fin de la Guerra en Madrid. Cuando entraron los nacionales se tuvo que presentar en su unidad, creo que fue de paisano y su gran sorpresa fue encontrarse a sus compañeros de unidad vestidos de falangistas; se habían apuntado a la falange clandestina en Madrid durante la guerra, y nunca habían dicho nada. Tuvo la suerte de que el militar que se hizo cargo de la unidad de refugios había conocido a su padre, y por eso le dejó marchar, pero no tenía documentación alguna”.
En la postguerra se le fueron cerrando todos los caminos profesionales que intentó. Encontró trabajo en la sección de proyectos de un organismo recién creado, que dirigía Suances y luego se convirtió en el I.N.I. Recién entrado, un ingeniero conocido se sorprendió de verlo allí; a los pocos días le echaron sin ninguna explicación. Intentó entrar en la Escuela de profesor, y entonces le formaron expediente y le depuraron. Le postergaron cuarenta puestos en el escalafón, y ello suponía que no podía ser profesor ni funcionario, porque para ello se exigía “no tener ni la más leve tacha en relación con el movimiento triunfante”. El tribunal de depuración estaba formado por Alfonso Peña-Boeuf y Bernardo Granda, ministro el primero y subsecretario el segundo, de Obras Públicas y también profesores de la Escuela en la rama de estructuras.
Muchos compañeros le volvieron la espalda. Como él mismo ha escrito: “Hay que ponerse en el año 1940 para darse cuenta de cómo el envenenamiento político reinante dio al traste con la legendaria masonería de los Ingenieros de Caminos”.
Hubo una persona que en ese momento le dio todo su apoyo y eso fue muy importante en su vida: Félix Huarte. Vino a Madrid desde Pamplona a mediados de 1940, y este encuentro lo relató mi padre en un homenaje a D. Félix publicado en la Revista de Arquitectura en 1971. Recordaba textualmente sus palabras porque para él fueron decisivas: “Casado, sus compañeros le quieren a usted mal, ha salido una orden en el Boletín Oficial imponiéndole a usted una sanción… Usted cuenta conmigo y con la empresa, donde puede usted seguir dedicándose a proyectar y construir sus estructuras”. Esto fue fundamental en su vida: “Si en esa dirección se me hubieran cerrado las puertas, hubiera tenido que emigrar. Es importante destacar el coraje y la generosidad de Félix Huarte porque reanudar sus actividades en Madrid conmigo como ingeniero único, tarado políticamente en aquel ambiente de postguerra era muy arriesgado en aquel momento. Esto le dio a mi padre la suficiencia moral para reaccionar cum ira est cum studio, como él mismo escribió, y salir adelante”.
D. Carlos trabajó con D. Félix hasta la muerte de éste y por la valía de aquél, la empresa Huarte tuvo la mejor ingeniería de España y construyó las mejores obras de estructuras de su tiempo.
Siempre me han admirado aquellas personas que, en momentos difíciles, adoptan actitudes valientes, protegiendo a personas perseguidas. Creo que esta anécdota refleja la valía, generosidad, valentía y buen hacer de Félix Huarte y he querido publicarla porque pienso que debe conocerse, especialmente en este momento en que le retiran la Medalla al Mérito en el Trabajo y quizá también la Medalla de Oro de Navarra.
Francisco Galán Soraluce Ingeniero de Caminos
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora