Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

"Salvar al Rey"

Es el título del documental producido por HBO Max que está batiendo récords de audiencia. Dado que la monarquía quedó seriamente dañada por méritos del emérito, esta serie documental invitaba a la cautela. Como tantos españoles, uno se definía como “republicano adversativo”, es decir, juancarlista por pragmatismo político. Prejuzgué que el documental respondía al propósito de desprestigiar con claro oportunismo a la institución monárquica; un nuevo ataque al emérito y, de paso, al actual Rey, puesto que, desengañémonos, dichos ataques suelen responder menos a convicciones republicanas que al intento de socavar al símbolo de la unidad. Cliqué para ver el primer capítulo. No pude detenerme hasta terminar los tres que lo componen. Salvar al Rey es un producto periodístico bien documentado en el que se repasan los aspectos vergonzantes de la vida de Juan Carlos I y, lo que es más importante, demostrar la existencia del cortafuegos que se perimetró para ocultar sus desmanes. Más de cincuenta periodistas, además de políticos y exagentes del CNI, aportan sus testimonios. Se suceden grabaciones inéditas, audios, escándalos económicos, líos de faldas y corruptelas. Todos, desde la ponderación de Casimiro García Abadillo o Fernando Ónega al descarado intento de Anasagasti por hacer más sangre, coinciden en lo sustancial: la omertá mediática y política que se tejió para ocultar tras los tapices los escándalos del emérito. Asombran las declaraciones de Mario Conde -sospecho que el exbanquero sufre una seria disonancia cognitiva-, el papel de Javier de la Rosa; de Bárbara Rey como mujer fatal que grabó todos sus encuentros íntimos; de la amante y fiel amiga, la periodista Queca Campillo… A uno se le caía la cara de vergüenza ante las evidencias contrastadas de haber tenido un Rey indefendible cuyo papel sólo juzgará la Historia. Fue defenestrado por el mismo entramado que lo defendió con el fin de salvar la Monarquía, con mayúscula. Una jugada maestra. Y una amarga lección.

Otras columnas del autor

volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora