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No debe de ser fácil ser Carlos Pérez-Nievas

En Ciudadanos lo tienen mal porque la pervivencia de Navarra Suma depende de una decisión que ellos no van a tomar

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Pérez-Nievas, hablando por teléfono en el Parlamento en una imagen de archivoCordovilla
Publicado el 04/09/2022 a las 06:00
Cuando el 2 de junio de 2011 José Andrés Burguete anunció ante los medios de comunicación la desaparición de Convergencia de Demócratas de Navarra, Carlos Pérez-Nievas figuraba a su espalda como uno de los principales referentes de un viaje que gozó de momentos felices y fue a aterrizar en su propio sepelio. CDN, el partido que se abrasó al moverse más allá de la sombra que le había brindado su principal creador, Juan Cruz Alli, duró dieciséis años. Los mismos que, de momento, y por cierto el diccionario define ‘momento’ como porción de tiempo muy breve, acumula de vigencia Ciudadanos. A veces hay historias distintas que se escriben con palabras idénticas. Las de CDN y Ciudadanos presentan a dos partidos de fases iniciales vigorosas, prometedoras y cargadas de capacidad de influencia, pero con un paulatino desmayo posterior que en el caso del primero ya se conoce cómo terminó. En el del segundo, la tendencia que marcan resultados electorales recientes y casi todos los sondeos toca a réquiem.
Como exconvergente y actual coordinador de Ciudadanos en Navarra, Carlos Pérez-Nievas pisa ahora por lo tanto baldosas conocidas. No debe de ser fácil ser él, obligado a jugar con sus cartas boca arriba la partida en la que se dilucidará la reedición o no de Navarra Suma. O, con el mismo nombre u otro distinto viene a resultar lo de menos, que UPN, PP y Ciudadanos vuelvan o no a presentarse juntos a las próximas elecciones forales de 2023. Los naranjas apuestan con vehemencia por el mantenimiento de la fórmula común debido a su cruda realidad de que, si al final deben pedir el voto solos, todo hace indicar que las urnas les relegarán a la inexistencia. De sobrevivir va la cosa, por mucho que su portavoz lo niegue. “En 2019, el partido que renunció fue Ciudadanos porque, de haber concurrido en solitario, hubiera conseguido grupo propio según las encuestas”, sostiene Pérez-Nievas. También que “el PP no renunció a nada, ganó porque le daban cero las encuestas”. No le falta razón. Pero en política el hoy acostumbra a ser diferente al anteayer y el pasado mañana, ni les cuento. En cuanto a perspectivas, Ciudadanos es hoy el PP de anteayer, sin saber además si habrá un pasado mañana.
En Ciudadanos lo tienen mal porque la pervivencia de Navarra Suma depende de una decisión que ellos no van a tomar. Si la coalición continúa o no será porque su ideóloga y sigla capital, UPN, lo considera oportuno o no. Dicho de otro modo: el futuro de los de Carlos Pérez-Nievas, que en su petición de renuncias a sus socios para que la coalición pueda mantenerse recuerda en cierto modo a quien solicita clemencia, está en manos de Javier Esparza.
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