Envido
No debe de ser fácil ser Uxue Barkos
A Geroa Bai los suyos le acabarán preguntando que para qué ha estado en el Gobierno, más allá de que para que no esté UPN


Publicado el 14/08/2022 a las 06:00
Va a necesitar Geroa Bai un buen cónclave de asesores, consultores, publicistas y etcétera; en resumen, especialistas certificados o no en qué hacer, qué decir y cómo tratar que la gente se lo crea. Lo va a necesitar para la precampaña electoral que arrancará indisimulada cuando eche a andar, pasadas las largas vacaciones parlamentarias, el nuevo curso político y a la vez último de la legislatura. Y requerirá todo lo citado e incluso trucos de prestidigitación cuando llegue la campaña, llena de mítines, debates entre aspirantes y una ciudadanía con su radar en otras cosas. Porque Geroa Bai deberá encarar un embrollo: la obligación de superar electoralmente al PSN como vía imprescindible para intentar recuperar la presidencia del Gobierno que ostentó con Barkos y le arrebató Chivite, pero tener para tal fin que afear la gestión de los socialistas cuando, sin embargo, son sus socios dentro del Ejecutivo. Es decir, la coalición nacionalista cuenta con todos los boletos para acabar tirándose piedras contra su propio tejado.
No debe de ser fácil ser Uxue Barkos, la portavoz que critica al PSN fingiendo que no lo hace porque ninguno de los socios estará dispuesto a asumir la responsabilidad de una hipotética caída del Gobierno. La mujer sobre cuyos hombros recae todo el peso de una coalición que, ya se ha demostrado en comicios de índole nacional, cuando ha concurrido sin ella en los carteles se ha estrellado. Geroa Bai enseña en este sentido maneras de CDN, aquel partido que se quedó sin mañana cuando relevó a su líder, Juan Cruz Alli. De momento, tiene tarea: ¿cómo conseguir votos o al menos desmentir la pérdida de ellos que le están aventurando distintos sondeos? En el reparto de competencias que pactaron allí por 2019, el PSN se esmeró en que Geroa Bai no ostentase materias que le granjeen mucho foco público; y, si con el paso del tiempo lo ha adquirido en algún ámbito, por ejemplo el de las relaciones con las empresas, los socialistas se han ocupado de crearse nuevos quehaceres u órganos para ponerse al mismo nivel que su socio. Vivienda, medioambiente, industria, políticas verdes... Son áreas de Geroa Bai y en ellas ha depositado la esperanza de que le sirvan como dosier meritorio de votos. No obstante, la ganancia que le puede entrar por un lado se le puede fugar por el otro en el momento en el que sus votantes potenciales, nacionalistas por si hay quien lo ha olvidado, le examinen sobre qué ha alcanzado en asuntos que consideran claves. Hablamos del euskera o la política lingüística, por ejemplo, en manos de Ana Ollo pero perimetrados por el PSN para que al final casi nada se mueva. A Geroa Bai los suyos le acabarán preguntando que para qué ha estado en el Gobierno, más allá de que para que no esté UPN. Si cualquier cosa vale con tal de ser un secundario al que Bildu, sin desgaste de gestión, buscará relegar aún más de condición para erigirse en la fuerza dominante del nacionalismo.