"En el Monasterio de Igualdad no les gustaba nuestra candidata de Eurovisión"

Actualizado el 22/05/2022 a las 11:02
Al hilo del ‘Slomo’ -en manteca- de Chanel en Eurovisión. me he acordado de cuando en 1817, Henri Beyle (Stendhal) tuvo que abandonar la basílica de la Santa Cruz de Florencia. Entre las tumbas de Miguel Ángel y de Galileo y ante todo aquel esplendor, se encontró indispuesto y salió del edificio para recuperarse de lo que después vino a llamarse el Síndrome de Stendhal. “Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme”, relataba el escritor francés. Es cierto que la gente se marea en Florencia, así que existe el Stendhalazo y también el Chanelazo, que es lo mismo pero en lugar de los sudores, a la gente le entran ganas de vivir. Como hizo Alberti con Cádiz, le pusimos el nombre de Chanel a todo lo dichoso que aconteciera. Cuando salió al escenario de Europa vestida de torera, no era sanfermines, pero casi. En el Monasterio de Igualdad no les gustaba nuestra candidata de Eurovisión porque “hipersexualizaba” a la mujer y se “pornografiaba” y no sé qué otras cosas, es decir, que enseñaba demasiada cacha. En realidad, había algo más. Para el feminismo podenco, no puede existir un disfrute sin reivindicación de otras causas, de la sororidad, de la teta y de la pandereta galega de las otras candidatas y de lo que toque. El resultado es una cosa evangelizadora e insoportable en la que está la izquierda y que la ha llevado a convertirse en censora de la alegría y en preceptora de un corsé moral por el cual una mujer puede ser todo lo que quiera Irene Montero. La gente está hasta el gorro del séptimo de puritanía y del sentido que tienen que tener las canciones, las películas y los poemas. El mensaje, lo llaman. Supongo que para reivindicar el feminismo, Amaia ha escrito una canción en la que se dice: “Si quieres ser mi amigo, cómeme el higo” y vale que no la ha escrito Pancho Varona, pero bueno, ahí esta. Provocaría aún más si la cantara un hombre.