"Los intelectuales, tan estupefactos, no se explican el resultado porque viven de no explicarse las cosas"

Actualizado el 17/04/2022 a las 14:57
Yo creo que, de poder hacerlo, mis perros me votarían a mí y si no, votarían a Eric Zémmour, al menos dos de los tres, sobre todo Lur, que es un sentimental y ladra a cualquier extraño que pase por delante de la casa. Hasta hace un tiempo se ladraba a sí mismo cuando llamábamos al timbre. Son perros identitarios y patriotas. Su patria soy yo. Me pregunto qué votarían mis perros ahora que todo el mundo anda preguntándose cómo es posible que más del 30% de los franceses votaran a la derecha radical. Los intelectuales, tan estupefactos, no se explican el resultado porque viven de no explicarse las cosas. “A la derecha populista la han votado los obreros”, se dicen ahora como pidiendo las sales. Han votado a un partido putinista con querencias xenófobas. Estas cosas pasan. En Navarra votan un partido que distingue entre vascos y españoles y justifica cuarenta años de matanzas de ETA, y aquí estamos. Si hay dos cosas que no entenderé nunca de la derecha de Visegrado es su antieuropeísmo y la equiparación del origen de la persona con su propensión a la delincuencia. Me resulta una chatarra infumable, pero el otro día en París paramos a repostar en una gasolinera a medianoche, pero mi amigo Javier quería un cepillo de dientes, así que entramos en la tienda y empezaba una pelea. Javier, que es de Pamplona, quería su cepillo, así que esperamos a pagar entre tazas que se lanzaban un grupo de chicos de origen magrebí y otros de origen africano. No sé qué les ocurría pues hablaban la jerga ininteligible de la ‘banlieue’. Cuando pagamos, acordamos esperar dentro, pues creíamos que se dispararían, pero como no sonaban tiros, entendimos que no tenían armas. Salimos y pateaban entre varios la cara y la cabeza de uno de ellos. Intentamos mediar: “Lo vais a matar”, dijimos, en francés, claro. No hicieron caso. Uno de ellos tomó un extintor y se lo estampó en la frente. Como aún se movía, lo volvió a levantar para rematarlo. Apareció de la nada un policía de paisano y nos encañonó a todos. El del suelo tomó el extintor y cargó contra el policía. Nos volvió a encañonar el agente. Metió a los implicados en sus coches y los mandó largarse de allí. Cómo estará París ‘la nuit’ que no les tomó ni los datos. Así se vota cualquier cosa.