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Debate cara a cara

Recogida de residuos: contenedores y tarjetas

Las mancomunidades buscan optimizar al máximo la recogida y el reciclaje de los residuos que generan los ciudadanos. Las hay que han optado por contenedores con tarjeta, como Pamplona, y las que continúan con el tradicional, como Tudela.

Ampliar David Campión y Fernando Ferrer
David Campión y Fernando FerrerDN
  • Diario de Navarra
Actualizado el 30/01/2022 a las 17:46

David Campión: “Optamos por la tarjeta porque no avanzábamos”

Lo primero que tengo que decir es que en ningún caso voy a cuestionar lo que hagan otras entidades de Navarra. La recogida de residuos se adapta a cada realidad local, y por eso existen tantos y tantos sistemas distintos. En cada pueblo o ciudad depende del urbanismo, del número de habitantes, del tipo de residuos, de las instalaciones de tratamiento, de la disponibilidad técnica y económica, etc. Incluso nuestra Mancomunidad de la Comarca de Pamplona tiene sistemas diferentes para las zonas urbanas y las rurales, donde se apuesta por el compostaje doméstico y comunitario.
Lo que sí es común es que la no separación y recogida de la materia orgánica es el mayor problema medioambiental que generan los residuos urbanos, con un fuerte impacto en el Cambio Climático.
¿Por qué optamos por los contenedores cerrados con tarjeta? Porque vimos que no avanzábamos, que estábamos estancados. La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona desplegó en la calle hace ya nueve años el contenedor de materia orgánica que recoge más toneladas que nadie en Navarra, pero no es suficiente. Tras el éxito en la arrancada inicial comprobamos que la cantidad recogida no crecía y que, pese a campañas de información y concienciación, no conseguimos pasar del 15% de materia orgánica recogida, cuando debíamos haber llegado (todos) legalmente al 50% en 2020.
Por eso Mancomunidad realizó un estudio a nivel nacional e internacional que llevó a desarrollar la prueba piloto realizada en Azpilagaña y Nuevo Artika, que replicó casi milimétricamente lo visto en otras ciudades avanzadas europeas. El salto ha sido enorme, triplicando la materia orgánica y reduciendo a la mitad lo que va a vertedero, aumentando también la recogida de papel y envases. Es un buen sistema (que mejorará) y por eso se va a extender a toda la zona urbana de la comarca. Los primeros datos del Ensanche, Mendillorri y Sarriguren apuntan en la misma dirección.
La utilidad de los datos obtenidos (jamás personales) es incuestionable. Piensen que esta Mancomunidad gestiona los residuos de cerca de 400.000 personas y por ello más presupuesto, contenedores, camiones, personal y toneladas de residuos que las otras quince entidades navarras juntas. Necesitamos datos para tecnificar la gestión y optimizar horarios, rutas de recogida, ubicación de contenedores. Esto es lógico, ¿alguien piensa que los desafíos y medios que le tocan al Ayuntamiento de Pamplona son los mismos que los de un ayuntamiento pequeño? Pues pasa lo mismo con las mancomunidades.
La polémica asociada a la “privacidad” es artificial. La Mancomunidad es Administración Pública y no vende ni traspasa datos a nadie, faltaría más. Lleva décadas leyendo los contadores de agua de cada hogar sin ningún problema.
Usamos los datos para hacer campañas personalizadas cuando vemos que hay hogares que no usan los contenedores, de la misma forma que contactamos con domicilios si vemos que hay consumos de agua anormales. Y funciona: a veces son nuevos inquilinos o han perdido las tarjetas o no saben cómo funciona aquí el reciclaje. También podremos premiar al hogar que lo haga bien. Otra utilidad: a veces ocurre que en una misma ruta hay contenedores que se recogen rebosantes mientras que otros están medio vacíos. Esto es caro e ineficiente. Ahora acercaremos los contenedores a los usuarios reales. En suma, es un avance y estamos seguros de que, como en el caso de los contenedores de orgánica, en unos cuantos años el sistema se extenderá por Navarra.
Y no estamos solos, la nueva Ley de Residuos estatal, recién aprobada en el Congreso, dice textualmente que se deberán priorizar el uso de contenedores cerrados o inteligentes, por ser más eficientes.
Entendemos las molestias. Hay un largo viaje desde cuando tirábamos “la bolsa de basura” al pie de un árbol y lo de ahora. Es algo que a nivel particular puede incordiar, pero es necesario para el bien común, para nuestro planeta. Tenemos un problema ambiental gravísimo que podemos solucionar. En ello estamos.
David Campión Ventura Presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona

Fernando Ferrer: “Nuestro sistema sin tarjeta es más cómodo”

Cómo  hemos llegado hasta aquí: la Mancomunidad preparó el proyecto de implantación. Primero, con un cambio de la Ordenanza reguladora que recogiera la implantación y a su vez regulara la separación en origen; segundo, fue ver la necesidad de adquisición de contenedores y vehículos necesarios para realizar el servicio; tercero, incluirlo en el presupuesto y plan de inversiones de la Mancomunidad; y cuarto, la implantación en la calle y el plan de comunicación y despliegue de la formación y concienciación a la ciudadanía. Esta implantación ha sido trabajada y hablada en los diferentes foros de la Mancomunidad, un trabajo intenso del cual ahora se ve el resultado.
Cuando nos planteamos la decisión de la implantación de 5º contenedor, uno de los retos fue decidir si había que poner un sistema de tarjeta o llave ¡o no! La decisión fue que ¡no! Ahora mismo, en nuestro caso en la Mancomunidad de la Ribera se implanta desde cero la recogida de selectiva orgánica, un reto que como presidente me ha tocado abordar y la decisión no es sencilla. Después de hablar con los compañeros de otras mancomunidades y ver el funcionamiento de la tecnología, en mi opinión es una tecnología cara, y que por los costes que conlleva de compra y mantenimiento anual se convierte en más cara.
Decidimos que no es el momento, tenemos que implantar un hábito nuevo en la ciudadanía que es el de tener una bolsa más en cada casa específica para ese contenedor. Ahora tenemos que ser facilitadores para con nuestros vecinos, lo que nos toca es favorecer que los ciudadanos nos ayuden con este nuevo contenedor. El sistema elegido es un sistema más facilitador, da una oportunidad más cómoda de uso. Tengamos claro que las personas que están concienciadas con el uso del quinto contenedor lo van a usar con tarjeta y sin tarjeta. El reto es sumar al mayor número de vecinos a que usen y reciclen la materia orgánica que antes la depositaban en un cubo de resto y ahora tienen que separarlo. Creemos que sería una doble dificultad para los vecinos adaptarse al nuevo sistema con llave y a la vez a una fracción nueva que tienen que reciclar. Llevamos dos meses de implantación y se ve que los ciudadanos conocen cuál es el uso del contenedor marrón. Las previsiones de recogida de materia orgánica en estos meses son las previstas sin un sistema de cierre. En el mes de diciembre, se ha duplicado la cantidad de materia orgánica que se recogía mensualmente con anterioridad, alcanzándose cerca de 60 toneladas, cantidad que se espera siga subiendo hasta alcanzar las 200 toneladas mensuales a fin de año.
Los ciudadanos tenemos que ayudarnos a separar en origen para poder reciclar mejor. Ahora como Mancomunidad nos toca difundir un mensaje claro del uso y que forme parte de la dinámica de campañas de comunicación anual que venimos desarrollando estos dos últimos años. Desde la Mancomunidad de la Ribera vamos a realizar un acompañamiento de materia orgánica para este quinto contenedor mientras dure la implantación en la Ribera y meses posteriores. Estamos trabajando en la búsqueda de financiación para contratar a un técnico en educación ambiental, para realizar acciones formativas en colegios, institutos, comunidades de vecinos y formación a ciudadanía para reciclar mejor en origen. Por otra parte, el Plan de Residuos de Navarra 2017-2027 marcó como objetivos una separación en origen de la materia orgánica del 50% en 2022 (con un límite adicional del 20% de impropios) y del 70% en 2027 (con un límite adicional del 10% de impropios). Estamos convencidos de que con ayuda de todos podemos llegar al objetivo marcado en el plan de residuos y que el sistema de invertir en formación y difusión nos va a ayudar más que el sistema de tarjeta o llave.
Fernando Ferrer Molina. Presidente de la Mancomunidad de la Ribera
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