"La guerra, psé, qué quiere que le diga"

Actualizado el 30/01/2022 a las 11:18
Hubo un año en que coincidió la crisis de la deuda con los sanfermines. Dada la coyuntura, durante el almuerzo hacíamos una excepción y nos salíamos del cuadernillo de fiestas hasta llegar a la sección de Economía del Diario de Navarra, que a ocho de julio es Marte. Recitábamos la cifra de la prima de riesgo. Qué risa nos daba. Esta vez, la guerra coincidirá con los Carnavales de Cádiz porque ya no se respeta nada. Me dicen mis fuentes que Rusia tiene activas 6.375 ojivas nucleares. Cuántos quinces de julio será eso. Igual es que le estamos cogiendo el aire a los hongos atómicos, pero es que andábamos en las instrucciones del Ministerio de Consumo de cómo hacernos el tupper y buscando un rato para quitar el Belén, y resulta que tenemos a los rusos a las puertas de Europa. De pronto, el español cae en la cuenta de que debe pronunciarse sobre la guerra. Se trata de que diga qué le parece a usted un conflicto a gran escala, que es una cosa que siempre viene fatal, aunque las invasiones de los rusos son, por lo visto, un coñazo que no veas. La guerra, psé, qué quiere que le diga. A veces imagino el espectáculo de luces y sonidos que supondrá la última gran guerra, que no se sabe cuándo será, pero será la última. Qué espectáculo de rayos nos espera, ondas expansivas, atardeceres a mediodía, fogonazos azules, verdes, rosas y de todo color. De momento vamos disfrutando con el espectáculo del ‘No a la guerra’ en la nueva antigua izquierda de este país, que es una cosa que un día está en la matria y en Yolanda Díaz haciéndole el pelo a Mónica Oltra en el coche oficial, y de pronto se saca de los bolsillos del abrigo la naftalina del discurso antiyanki, que censura a EE UU por cochinos imperialistas pero Putin no está tan mal. Luego se escriben manifiestos para no enviar tropas a Letonia no sea que le peguen un pepinazo en toda la boina a un campesino de Lugansk y en la abajoformancia aparecen los tipos que ayer defendían que le volaran la cabeza a un concejal de Pamplona, esto es un pacifismo al que le humea la pistola.