"No es aceptable un llamamiento a la celebración de un 8-M masivo"
El descenso de los contagios en los últimos días no es excusa para una desescalada precipitada o para hacer llamamientos irresponsables en vísperas de celebraciones como las del 8-M

Actualizado el 27/02/2021 a las 06:00
La consigna de salvar la Navidad resultó catastrófica. El levantamiento prematuro de buena parte de las medidas de seguridad terminó provocando una tercera ola muy mortífera que apenas ahora está declinando, aunque sin haber descendido lo suficiente. A principios de semana, el escenario dejaba atrás el riesgo muy alto por primera vez en dos meses; la incidencia media acumulada en 14 días bajaba de los 250 casos por cada 100.000 habitantes y los indicadores asistenciales mejoraban. A pesar de que los contagios han caído en picado y a gran velocidad en casi todo el territorio nacional -Navarra es una de las comunidades con mejores datos- existe un serio peligro de repunte si la tercera ola no decae hasta los límites recomendados, es decir, a entre 100 y 50 casos cada 100.000 habitantes y una ocupación de UCI por debajo del 10% (todavía sobrepasa el 30%). Mientras tanto, el país continúa en riesgo alto de transmisión y algunas comunidades no han salido aún del nivel de alerta máxima por covid-19. Sanidad ha recomendado no relajarse todavía, aunque varias comunidades han iniciado la desescalada. Por lo aprendido hasta ahora, hay que actuar con cautela y confiar en la inmunización de la vacuna para recuperar una ansiada normalidad que permita remontar el vuelo. Por eso, no es aceptable que desde el ministerio dirigido por la podemita Irene Montero se hiciera un llamamiento a la celebración de un 8-M masivo, con el nefasto precedente que supusieron las manifestaciones del año pasado, cuando se conocía los graves efectos de la covid-19. Han tenido que salir al paso algunos ministros y el propio presidente, Pedro Sánchez, para advertir de los riesgos de convocar manifestaciones en plena pandemia del coronavirus. Una cosa es plantear una desescalada gradual y responsable, y otra animar en estos momentos a manifestarse físicamente en las calles. Si alguien debe dar ejemplo de respeto a las normas son precisamente los miembros de los gobiernos que las imponen. Porque los ciudadanos llevan casi un año cumpliendo con medidas muy duras, con restricciones de movilidad y de libertades.