Y el cuerpo dijo “basta”

Actualizado el 04/11/2016 a las 12:28
Seguro que has escuchado más de una vez aquello de “el deporte es salud”. Pues bien, estoy de acuerdo, claro que sí, pero también creo que el cuerpo del ser humano no está concebido para verse sometido a movimientos repetitivos a un nivel de intensidad alto. Yo acabo de lesionarme.
Mi deporte principal es el pádel, y en esta ocasión ha sido mi hombro el que ha dicho “basta”. Nada grave, pero sí molesto, el músculo infraespinoso (que es un rotador externo del hombro) está afectado. “Tienes que darle descanso”, me dijo el fisioterapeuta, y enseguida pregunté “¿cuánto?”. ¡Qué ansiedad por volver a coger una pala y entrar en pista! Pero es que a los que nos gusta el deporte se nos hace muy extraño llevar un reposo forzado ¿verdad?
Vale, no puedo jugar al pádel pero puedo salir a correr o hacer otro tipo de actividad deportiva en la que los brazos y cuello no entren en acción mientras doy un par de semanas de tregua al hombro.
Prevenir lesiones
En parte es culpa mía en este caso. Está bien que un cuerpo que ronda los 39 años no está preparado para estar dándole a la bola un par de horas diarias, pero tengo en mi mano maneras de prevenir este tipo de lesiones, y sin embargo, entono el “mea culpa”. En la última etapa no lo he cumplido mucho.
Calentar antes y estirar después
Una de las cosas más elementales que alguien que practique deporte tiene que hacer para prevenir lesiones es hacer un calentamiento previo a comenzar con la actividad física. De esa manera se facilita la elasticidad muscular y se aumenta la temperatura corporal. Se trata de adaptar al cuerpo a la actividad física que estamos a punto de empezar.
Y sobre todo, es imprescindible estirar al terminar la actividad. Estirar todo el cuerpo en general pero las zonas que más esfuerzo han realizado en particular. Yo debería hacer unos estiramientos específicos para brazos y hombro que últimamente me he pasado por alto y así me ha ido.
Ahora lo mejor que puedo hacer para prevenir otra futura lesión de hombro es rehabilitarlo correctamente, con ayuda de un fisioterapeuta, reposo y algo de antiinflamatorio.
Material
De cara a prevenir otras lesiones, también es importante asegurarse que se maneja el material adecuado para la actividad y el tipo de cuerpo que lo emplea. En el caso de deportes de herramienta por ejemplo, pádel, tenis, pala, etc… el peso de la herramienta puede afectar en lesiones de brazo. No debería pesar lo mismo el elemento con el que juega un chico que el de una chica, por ejemplo. También influye por ejemplo cómo esté repartido el peso en esa herramienta. Si el peso está más cerca de la empuñadora o por el contrario más en el extremo de la cabeza de la raqueta, por ejemplo, ya que implica un mayor o menor esfuerzo por parte del jugador/a.
Un artículo cada vez más importante es el calzado. Yo recuerdo cuando empecé de muy niña con esto del tenis, que utilizábamos las mismas zapatillas para jugar en pista, para salir a correr y para ir al gimnasio. Y ahora resulta que tenemos zapatillas de tenis especiales según la superficie (tierra batida o pista dura), para correr en función de si eres supinador o pronador (seguro que has oído hablar de esto) y otras para el gimnasio, con otro tipo de amortiguación diferente a las anteriores.
¡Está bien! Es genial disponer de calzado para cada actividad y que además tenga en cuenta tu manera de pisar, todo contribuye a evitar lesiones de, por ejemplo, rodilla o sobrecargas musculares.
Estudio de la pisada y plantillas
Hay mucha moda ahora mismo entorno a esto del calzado deportivo. Hay que tener cuidado porque al hilo de esta tendencia se han creado algunas empresas que te hacen estudio de la pisada para hacerte después unas plantillas “a medida”. Entrecomillo lo de “a medida” porque en la mayoría de los casos son plantillas estándar que sólo adaptan a tu número de pie y alguna pequeña modificación más.
Mi consejo es que si quieres conocer bien cómo es tu pisada y si con una buena plantilla podrías prevenir lesiones, acudas a un podólogo especializado en plantillas. En Pamplona hay varios muy buenos. En mi caso, a principios de verano el podólogo me hizo un estudio de la pisada, donde a través de un vídeo que me grabó, pude ver claramente cómo yo, en carrera, tiendo a pisar primero con la parte exterior del pie. De hecho, en las épocas en las que he entrenado más carrera continua solía tener problemas de sobrecarga en el “periostio” (una membrana que recubre el hueso de la tibia).
Desde que utilizo estas plantillas hechas a medida, con refuerzo en las zonas concretas en las que necesito más amortiguación, otras en las que necesito más propulsión, sistema para compensar el arco plantar, etc… no he vuelto a tener este tipo de sobrecarga.
En definitiva, que cada uno conoce su cuerpo y sus limitaciones, pero que tenemos en nuestra mano pequeños ejercicios y materiales para ayudarle a que se mantenga al nivel de rendimiento que pretendemos sin lesionarnos.