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CITE

El creciente rechazo de una parte de la sociedad preocupa a las empresas de energías renovables

El Navarra Arena acogió el II Congreso de la Industria para la Transición Ecológica (CITE)

El Congreso Internacional de la Industria para la Transición Ecológica (CITE) atrajo el interés de medio millar de directivos y profesionales
El Congreso Internacional de la Industria para la Transición Ecológica (CITE) atrajo el interés de medio millar de directivos y profesionalesCordovilla
Actualizado el 07/10/2021 a las 08:35
La decisión del Gobierno de España de eliminar los “beneficios caídos del cielo”, aquellos que obtienen las empresas eléctricas que no emiten CO2 por el auge en el precio de la energía inducido por aquellas otras que sí lo hacen, no ha sentado bien al sector de las energías renovables, que alertaba de que estas medidas “ponen en riesgo la transición energética”, según aseguró este miércoles en Pamplona el director general de Iberdrola Renovables, Xabier Viteri, durante la celebración del II Congreso Internacional de la Industria para la Transición Ecológica (CITE) en el Navarra Arena.
Viteri destacó que los objetivos para cumplir con el Acuerdo de París y recortar las emisiones de gases de efecto invernadero van a requerir inversiones de 150.000 millones hasta 2030 tanto en plantas de generación como en la actualización de las redes de distribución. Y una parte de esas multimillonarias inversiones provendrán de los “beneficios caídos del cielo”, que la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, cifró en unos 1.000 millones de euros anuales. “Vamos a invertir donde hay predecibilidad. Sin estas reglas es muy difícil que se entre a realizar proyectos con retorno a muy largo plazo”, advirtió el director general de Iberdrola Renovables.
En la misma línea, el director general de generación de Endesa, Rafael González, reclamó que se recuperara cuanto antes “un marco regulatorio predecible y estable”, ya que, “si no se reconducen” los últimos cambios, podrían afectar al “ritmo de la transición ecológica”. “Estos cambios nos preocupan porque afectan a la seguridad jurídica”, trasladó a los asistentes al CITE, organizado por Enercluster, la Asociación Empresarial Eólica y el Gobierno de Navarra, que a lo largo de jueves y viernes ha atraído a medio millar de profesionales y directivos del sector a la capital navarra.
APOYO INSTITUCIONAL
Estas inquietudes no llegaron a oídos de la presidenta del Gobierno de Navarra, que acudió directamente a la “apertura institucional” del congreso tras la pausa de la primera conferencia matutina. Chivite aprovechó su intervención para recalcar el compromiso del Ejecutivo foral “para desarrollar e incentivar las energías renovables”. Un apoyo que, según concretó, se materializaba en distintas iniciativas incorporadas al Plan Reactivar Navarra, así como en los programas estatales y los fondos europeos de recuperación Next Generation.
El congreso también vivió algunos momentos distendidos, como el protagonizado por el director general de Siemens-Gamesa, Andreas Nauen, al destacar que era el único representante internacional de una cita que presumía de tal condición. La observación de Nauen, que se dirigió a los asistentes en inglés, provocó algunas carcajadas entre el público. El director general de Siemens-Gamesa se permitió la licencia de recomendar a los organizadores que se esforzaran más en la búsqueda de representantes internacionales, guante que fue recogido por el director gerente de Enercluster, Javier Villanueva, que reconoció la necesidad de cambiar el nombre al congreso o el idioma oficial.

El creciente rechazo de una parte de la sociedad preocupa a las empresas

Uno de los temas abordados durante la jornada de este jueves del II Congreso Internacional de la Industria para la Transición Ecológica (CITE), celebrado en el Navarra Arena, fue la preocupación por el creciente rechazo de una parte de la sociedad hacia los grandes parques de generación de energías renovables. “Ya tenemos manifestaciones antirrenovables, lo que demuestra que el sector es maduro”, bromeó el presidente de la Asociación Empresarial Eólica, Juan Diego Díaz, durante el arranque de la jornada. Fuera, medio centenar de personas mostraban su oposición al modelo con cientos de aerogeneradores o extensas superficies cubiertas de paneles solares. Con silbatos, sirenas, cencerros y pancartas recibieron a primera hora a los asistentes al congreso.
No fueron los únicos en aprovechar el cónclave para manifestar su malestar, como lo hicieron algunos trabajadores de Erom, empresa del grupo Acciona encargada del mantenimiento de los parques, actualmente en huelga para reclamar la negociación de un convenio propio en Navarra diferente al estatal. El primero en plantear el tema del rechazo social a los grandes parques de generación fue el director general del grupo Ingeteam, Alfonso Rebollo, que reclamó un esfuerzo colectivo para impulsar un “cambio cultural” que frene la emergente desafección hacia las renovables. “Hay gente a la que no le gustan las energías renovables. Tal vez preferirían vivir en Chernóbil. Como sociedad, no somos conscientes de que no se puede querer una cosa y la otra a la vez”, denunció en referencia a que nadie está dispuesto a renunciar a la energía abundante y limpia.
Según expuso Rebollo, solo el 21% de la energía finalista que se consume en la actualidad es electricidad, porcentaje que en 2030 tienen que multiplicarse por 3,3 y alcanzar el 51%, un objetivo que será imposible de cumplir “sin tener instalaciones generadoras cerca de las casas”. Idéntica preocupación trasladó el director general de Enerfin, José Castellanos, respecto a la percepción de una parte de la ciudadanía que ve los grandes parques “como una amenaza”. “El sector y las Administraciones deben colaborar para convencer a la sociedad de que estas instalaciones son necesarias para la transición ecológica”, propuso en su intervención.
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