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Energías renovables

La industria eólica teme por su sostenibilidad económica a medio plazo

Algunos fabricantes de turbinas las venden “a pérdidas” para que sus clientes opten a subastas de 20 euros el MWh

CITE Navarra
Ponentes del II Congreso Internacional de la Industria para la Transición Ecológica (CITE) en el Navarra ArenaJESÚS GARZARON
Actualizado el 07/10/2021 a las 08:22
Los fabricantes del sector eólico se enfrentan ante un paradójico escenario en el que las previsiones apuntan a fuertes crecimientos de la inversión en nuevos parques en los próximos años y, al mismo tiempo, la imparable presión para reducir los precios de las máquinas está ahogando sus márgenes y ahuyentando a los inversores. Según las estimaciones que manejaba el moderador del segundo debate del II Congreso Internacional de la Industria para la Transición Ecológica (CITE), que se celebró este miércoles en el Navarra Arena, en 2030 la potencia instalada en renovables tendrá que alcanzar los 2.500 GW frente a los 743 GW existentes en 2020. “Los objetivos para incrementar la potencia instalada son muy exigentes”, aseguró Javier Villanueva, gerente de Enercluster.
Según explicó el director general de Nordex, José Luis Blanco, destacó que los aerogeneradores han mejorado su eficiencia desde los 80 euros el MWh en su infancia tecnológica a los actuales 18 euros el MWh, el precio más bajo existente para generar energía. Una carrera por recortar los costes que “puede no sea sostenible” y que se logró con “mucha inversión en tecnología” y gracias a “la expansión global de las cadenas de suministro”. “La rentabilidad ha caído en picado. Es un riesgo para los objetivos de Europa y el conjunto de la sociedad”, afirmó Blanco, que no se anduvo con rodeos y alertó que la “situación financiera era muy complicada” por la dificultad para atraer capital.
El máximo responsable de Nordex reconoció que las compañías de turbinas están ayudando a sus clientes, incurriendo en pérdidas, a optar a subastas de 20 euros el MWh frente a los 60 euros que paga el mercado y los 300 euros de los consumidores.

Mayor coordinación entre las Administraciones

Uno de los mayores obstáculos que se encuentra el sector a la hora de sacar adelante los proyectos renovables es el papeleo necesario para ponerlos en marcha. “Algunos proyectos precisan hasta seis años de tramitación y solo uno para su construcción”, lamentaba el director general de Enerfin, empresa promotora y gestora de parques de energía renovables, José Castellanos. La necesidad de acelerar el crecimiento de la potencia instalada para cumplir con los límites de emisiones de CO2 del Acuerdo de París se ve frenada por la burocracia y otros obstáculos administrativos, como la falta de coordinación entre las Administraciones locales y la central, los cambios de criterio e interpretación de la normativa o incluso los diferentes puntos de vistas de las consejerías en un mismo gobierno autonómico.
Todo ello, según denunció Castellanos, “pone en riesgo los proyectos”, por lo que urgió a iniciar cuanto antes un diálogo entre representantes de la industria, los distintos gobiernos y las propias administraciones locales para “encontrar un modelo de un sistema sostenible”. El director general de Enerfin también censuró el retraso normativo que también está lastrando el avance tecnológico del sector, como ha pasado con todo lo relativo a “la hibridación”, consistente en mezclar en un mismo parque distintas tecnologías renovables como la eólica y la fotovoltaica, que no se reguló “hasta el año pasado”.

El almacenamiento, una asignatura pendiente

Aunque las energías solar y eólica pueden presumir de haberse convertido en las productoras más baratas de electricidad, siguen padeciendo el inconveniente de que, al contrario que las centrales que queman combustibles fósiles, no pueden ajustar su producción a la demanda, sino a la disponibilidad de luz y viento. La única forma de mitigar esta flaqueza es el almacenamiento de la energía producida para verterla a la red cuando la necesitan los consumidores empresariales y particulares.
Una de las formas de conseguirlo es mediante baterías, pero han tenido un éxito muy limitado, salvo en países como Australia o Estados Unidos donde extensas áreas carecen de una red adecuada, por el elevado coste que todavía tienen. En ese sentido, el director general de Enerfin, José Castellanos, sugirió utilizar parte de los fondos europeos para subvencionar la instalación de baterías y contribuir así a su abaratamiento por el aumento de la demanda.
Otra alternativa es el hidrógeno verde, que se produce mediante electrolizadoras alimentadas por energías renovables y puede emplearse posteriormente de acuerdo a las necesidades de la demanda. No obstante, el director general del grupo Ingeteam, Alfonso Rebollo, expresó sus dudas en cuanto al recorrido que puede tener esta tecnología en la mayoría de los casos. “El rendimiento que se obtiene del hidrógeno verde es del 60%, es decir, hacen falta 10 KWh de energías renovables para producir el equivalente a 6 KWh de ese gas. Por contra, la eficiencia de las baterías es del 90%”, explicó al público antes de añadir que el hidrógeno podrá emplearse en usos de nicho como la aviación o los barcos.
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