Reconocimiento

Francisco Ceberio, director general de Frenos Iruña y Premio Directivo del Año: "Para liderar una empresa es importante no pensar solo en ti y sí en los otros"

El grupo que dirige, con 150 empleos y una facturación de 20 millones de euros, ha ido creciendo con la compra de pequeñas empresas que han ido sumando negocio. Este directivo, que también es propietario como trabajador de una SAL, ha participado en la ‘salvación’ de varias empresas en crisis. Una de ellas fue Frenos Iruña, de la que es director

A* Jesús Garzaron F* 2026_09_14 T* Francisco Ceberio, premio Directivo del Año L* FRENOS IRUÑA, polígono Comarca 2, Barbatain, Navarra.
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Francisco Ceberio, director general de Frenos Iruña, con cuerpos de ‘booster’ (ayuda hidráulica) de frenos para un cliente de EE UUJesús M Garzaron
A* Jesús Garzaron F* 2026_09_14 T* Francisco Ceberio, premio Directivo del Año L* FRENOS IRUÑA, polígono Comarca 2, Barbatain, Navarra.

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Marialuz Vicondoa

Publicado el 27/09/2026 a las 05:00

Una revista de la ONG Alboan y la memoria de su último ejercicio reciben al visitante en la sala de espera de Frenos Iruña, en lugar del previsible catálogo de elementos de sistemas de frenos de automoción que fabrica. Esta empresa colabora con una iniciativa para el desarrollo de las mujeres que la ONG tiene en India, en Chennai. No es la única labor social en la que trabaja esta Sociedad Anónima Laboral. Además, Francisco Ceberio Maiza, su director general, es presidente y miembro de otras iniciativas sociales. Pero es la dirección del grupo de Frenos Iruña lo que le ha valido su último reconocimiento empresarial, el Premio al Directivo del Año (PDA), galardón impulsado por Diario de Navarra-DN Management y la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD). La entrega del premio en su sexta edición, que cuenta con el patrocinio de CaixaBank, Gobierno de Navarra, Mercedes -Benz Gazpi y Orange Empresas, está prevista para el próximo 2 de octubre. Casualidades de la vida, Ceberio, director general de una empresa de 150 trabajadores a la que ha ayudado a sacarla de la crisis, coincide con el anterior premiado en algo externo al mundo de la empresa, o puede que no tanto. Como Juan Goñi, exdirector general de Cinfa, ayuda al arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Roselló, en el Plan Pastoral para los próximos años. 

¿Qué es lo fundamental de este plan? 

La participación. ¿Cómo vas a desarrollar algo (da igual que sea un producto o unos valores) si no participa la gente? Si defiendes algo que crees que es bueno, debes hacer participar a los demás, especialmente a aquellos que no están convencidos. Ocurre lo mismo en la empresa, que hay que buscar clientes nuevos. Y ser humildes, también. Porque en la fábrica todos los días cometes errores, todos los días sale algo mal. Y todo lo que se hace mal en Frenos Iruña es mi responsabilidad, por ser su director.

¿Qué hacer con el error? 

Primero, detectarlo. Luego, corregirlo con humildad y extraer el aprendizaje inmediatamente.

Este discurso, ¿tiene que ver con el seminarista que fue?

Fui al Seminario porque... ¿a dónde iban los de los pueblos a estudiar? A los colegios religiosos, como el de San Miguel de Aralar, en el Seminario. ¿Qué recuerdo tiene? Lo que yo viví fue una disciplina sana modélica para mí porque equilibraba asignaturas técnicas (matemáticas, física...) con las humanidades. Las primeras hacen falta claramente, pero las segundas aportan criterio ético, te ayudan a comprender al ser humano y te dan una especie de empatía que hace que no pienses solo en ti, sino en los otros. Y esto para liderar una empresa creo que es importante. Me parece muy bien que se aprenda idiomas, ingenierías..., pero el tema humano es necesario. Tengo que decir que la disciplina no se entendía como algo rígido, sino como una práctica del autodominio, que es imprescindible para utilizar el talento que te han dado o vas adquiriendo. Por muy inteligente que seas, si no tienes disciplina de estudio... de ahí no sale nada. A mí me ha marcado porque ahí entré con 9 añicos y estuve hasta los 18.

 ¿Pero iba para cura?

 Sí, claro. De los 1.100 alumnos que estábamos en el colegio San Miguel de Aralar, dentro del Seminario, había de todo, pero la mayoría íbamos para cura. Luego la mayoría no continuó. Pero sí, yo al principio quería ser cura. 

¿Por qué quería ser cura? 

Pues a ver... En el pueblo yo era monaguillo. El cura de entonces, que era joven, como vio que iba bien en la escuela, dijo a mis padres: “Pues este chaval podría ir al Seminario”. Y si no llego a tener la oportunidad del Seminario, no hubiera estudiado o hubiera hecho alguna FP que hubiera cerca del pueblo. Cuando oigo críticas hacia los curas... No sé... Yo cuando estuve en el Seminario me pareció todo muy positivo. Otra cosa es que no siguiese yo de cura porque no me iba. Creo que todos los de mi época que estuvimos allí dirán más o menos lo mismo. 

¿Cómo se dio cuenta de que no quería ser cura? ¿Fue difícil decidirlo? 

Iban pasando los años y me daba cuenta de que no estaba preparado para serlo. Eran muchas las dudas sobre creer en el más allá... Yo, que soy muy racional, si algo no se demostraba con fórmulas matemáticas... Me decían: “Hay que tener fe”. Y yo respondía: “Pero es que esto no se ve”. En la teología me perdía un poco. ¿Cómo voy a ser un buen cura si no me creo yo mismo las cosas?

 Y se decidió por los números. 

Fui a la Universidad de Zaragoza a estudiar Ciencias Económicas y Empresariales, y unos cursos de informática. Gracias a las famosas becas del Estado pude estudiar porque, si no..., la gente trabajadora como nosotros no podíamos. 

¿Pero en Etxarri su padre no tenía una empresa?

 Mi padre era socio de una tejería en la que justamente cobraban un sueldo para sobrevivir. Pero de patrimonio, cero. La cerámica la montaron 10 socios y luego fue bien. 

¿La mantienen?

 No. Se jubiló mi padre y vendió las acciones, que ya eran pocas después de las sucesivas ampliaciones... 

¿Su faceta empresarial tiene que ver con ese ejemplo? 

Bueno. Yo lo que veía era a mi padre madrugar para trabajar, sacrificarse, meter muchas horas y buscar lo mejor para los suyos. Eso es lo que yo aprendí de él. Era lo que había entonces. Ahora dicen que hay que estar mucho con los hijos. Pues yo estaba poco con él, pero tengo muy buen concepto de mi padre. 

Ha tenido experiencias como ‘salvador de empresas en crisis’. ¿Es la huella que le dejó el Seminario o era puro negocio? 

Del Seminario te queda la impronta de que detrás de todo hay humanidad. Tratar a las personas con dignidad, intentar que saquen lo mejor de sí y tener empatía pues, sí, eso puede venir un poco del Seminario.

A* Jesús Garzaron F* 2026_09_14 T* Francisco Ceberio, premio Directivo del Año L* FRENOS IRUÑA, polígono Comarca 2, Barbatain, Navarra.
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Exterior de la fábrica de Frenos Iruña, en Comarca 2©Jesús M Garzaron
A* Jesús Garzaron F* 2026_09_14 T* Francisco Ceberio, premio Directivo del Año L* FRENOS IRUÑA, polígono Comarca 2, Barbatain, Navarra.

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Ejemlos de algunas piezas de Frenos Iruña, como los caliper  y, a  la derecha, una bomba de freno©Jesús M Garzaron
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