Tribuna

El trabajo del empresario de una pyme agroalimentaria

José Mari Garrido
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José María Garrido
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José María Garrido

Publicado el 09/09/2024 a las 09:44

Hace algún tiempo recibí el siguiente comentario de un empresario:

“No hay otra opción para sobrevivir que crecer y esto conlleva tener que estar pensando y trabajando constantemente en el mañana, mientras tu empresa trabaja en el día a día, uno tiene que preparar el mañana. Pero por mi experiencia, esta actitud innovadora es muy difícil de inculcar en las personas que no creen en ello. Por lo que hay que entenderlo como que no hay otra opción.”

A la hora de afrontar el trabajo, un empleado, directivos incluidos, tiene opciones: mantenerse en la empresa actual, cambiarse a otra, decidir iniciar algo por su cuenta…

Pero el empresario no tiene esas opciones: tiene UN proyecto (su proyecto), UN negocio (su negocio); es SU inversión, es SU sueño. Es por esas poderosas razones por las que pondrá toda la carne en el asador para que ESE proyecto, y no otro, tenga futuro. Y hoy en día el único futuro para la empresa es el Cambio continuo o, como bien dice mi comentarista, la actitud innovadora.

Al mismo tiempo, la gran opción del empresario es decidir qué camino seguir y cómo hacerlo. Es también SU decisión, no la de sus empleados. Esta es la libertad y, al mismo tiempo, la responsabilidad del empresario. Y también está en su mano decidir cuánta energía, fuerza y determinación aplicar a ese proceso de transformación: es la esencia del Liderazgo.

Gestionar una empresa es, en esencia, controlarla y tomar decisiones.

Si lo abrimos un poco más podemos decir que el empresario tiene que:

  • Hacer crecer las ventas. Se consigue accediendo a nuevos clientes (y manteniendo fieles a los actuales), a nuevos mercados (y manteniendo con firmeza los actuales), y a nuevos productos/servicios (y asegurando la calidad de los actuales).
  • Reducir los despilfarros. No sólo en las líneas de producción, sino en los procesos operativos: relaciones entre actividades, procesos, departamentos… al fin y al cabo, entre personas.
  • Pensar en el futuro. Información, análisis, reflexión… enfoque (Visión), coherencia (Misión)… ¡decisiones!

Todo lo anterior no es otra cosa que Liderazgo e Innovación… ¡en estado puro!

Por tanto, además del Control imprescindible, el empresario debe ocuparse de la esencia misma del negocio. Y esa esencia se reduce a tres grandes asuntos: lo que yo llamo la Triada Mágica.

  1. Sus clientes.
  2. Sus empleados (en plantilla, subcontratados, proyectos, etc.)
  3. El Futuro, que es donde aparece la palabra Estrategia. Todo ello aderezado con sus dos competencias principales: Liderazgo e impulso del cambio, o sea, Innovación.

José María Garrido-Fresh Mentoring es impulsor del desarrollo de la empresa agroalimentaria.

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