V Premio Navarra Empresarial
Sergio Beni (Elaborados Naturales): "La receta de tortilla de patata de mi abuela triunfa en Mercadona"
Sergio Beni Solans pidió en 2005 un préstamo de 3.000 euros para constituir la empresa. “No tenía nada, pero tenía ganas y brillo en los ojos”, cuenta. Su alianza con Mercadona le ha llevado en dos décadas a emplear a 1.000 personas y este año prevé facturar 236 millones. El día 20 recibirá el Premio Navarra Empresarial


Actualizado el 14/02/2026 a las 19:37
No alcanzaba la barra del bar regentado por sus padres en Alfaro (La Rioja) cuando Sergio Beni Solans ya servía a los clientes un trozo de la “famosa” tortilla de patata de su abuela Mercedes. Aquel muchacho, inquieto, de mirada despierta y que correteaba entre las mesas y sillas del Bar Aster, “posiblemente molestando más que ayudando”, hoy cocina 60 millones de tortillas de patata al año para las 1.640 tiendas de Mercadona en España y Portugal, además de otros 20 millones de unidades que vende a otros clientes.
A sus 51 años, Sergio Beni dirige la empresa Elaborados Naturales de La Ribera del Ebro SL, con sede en Funes y centros de producción en Corella y Aguilar del Río Alhama (La Rioja). Su trayectoria empresarial cumple este año dos décadas con un crecimiento espectacular. En 2005 trabajaba en Ultracongelados Virto en el departamento comercial. Se encargaba de las cuentas de la gran distribución, entre ellas la de Juan Roig. Aquel contacto fue clave, pero su vocación empresarial comenzó mucho antes de que Juan Roig lo eligiese en 2006 como proveedor de pimientos y otras verduras en envases para el microondas y en 2010 para elaborar tortillas.
Te puede interesar

Su historia la inició su padre, Pedro Beni Vallejo, un calagurritano apasionado de la cocina y que intentó sin éxito montar una empresa alimentaria. Lo que el padre soñó el hijo lo ha hecho realidad. No ha sido un camino fácil. Cuenta que partió de cero, que tuvo que solicitar a una entidad financiera hasta los 3.000 euros que necesitaba para constituir la sociedad. Hoy, Elaborados Naturales emplea a 1.000 personas, prevé seguir generando trabajo (unos 200 puestos más para 2027) y espera facturar en diciembre 236 millones, un 15% más.
“Ha sido una trayectoria tan rápida e intensa que casi no me ha dado tiempo a disfrutarla. Ahora empiezo a ver lo que he construido”, cuenta. Este riojano afincado en Azagra, donde vive con su mujer, Nuria Díaz Zudaire, y sus tres hijas, es el Premio Navarra Empresarial 2026. Otorgado por la Confederación Empresarial de Navarra (CEN) y Diario de Navarra, con el patrocinio de CaixaBank y de Marca Navarra (Gobierno de Navarra), recibirá el galardón el próximo día 20 de febrero en un acto en el Navarra Arena.
¿Que otros empresarios navarros le distingan tiene un sabor especial?
Sí, porque saben bien el sacrificio, el esfuerzo de sacar adelante una empresa. Tengo una ilusión tremenda y un orgullo enorme, sobre todo por el esfuerzo del equipo y por mi familia. Es de agradecer que otros empresarios valoren mi trayectoria. En Navarra hay grandes empresarios, de los que he aprendido mucho.
A muchos llama la atención un éxito tan meteórico como el suyo. Supongo que pocos saben de frustraciones y miedos.
Hay gente que solo ve la punta del iceberg, que se queda en el: “fíjate lo que ha hecho”. Los problemas los ven un poco la familia y el equipo, pero muchas cosas las sufres por dentro, solo, aunque luego estés con una sonrisa. Los empresarios no somos de contar las cosas por no preocupar.
¿En esos momentos más tensos tiene alguna manera de desahogarse?
Yo soy mucho de llorar. Lloro mucho. No me importa decirlo. Tenemos que vivir. Vivir es sentir, reír, llorar, amar, jugar. Llorar es una de las partes de la vida.
Vio y ayudó a sus padres en el bar, ¿le marcó para querer ser empresario? Posiblemente, porque siempre me he sentido empresario. Mi padre falleció hace seis años en un accidente de tráfico, en pleno covid. Es una pena grande porque no pudo ver del todo la empresa. Lo echaré de menos el día que recoja el premio. Era un amante de todas estas cosas y fue un poco el artífice de que hoy estemos aquí.
¿Qué papel ha tenido su padre?
Uno importante. Tenía muchos defectos, pero también un don: cocinaba muy bien. Era un emprendedor. En el año 88 vendió los dos bares que tenía entonces y se metió en una pequeña conservera en Castejón. Empezó a hacer pimientos rellenos de muchas clases, hortalizas... En 1992 vinieron unos socios y aquello no funcionó.
Usted, a la vista está, no renunció a esa ilusión.
Los hijos fuimos creciendo, colocándonos en otras empresas, aunque yo tenía esa espina de mi padre porque, al ser el mayor, lo sufrí con él y lo viví todo en mis carnes. Yo sabía que lo iba a hacer, pero no sabía cuándo. En 1995 entré a trabajar en Ultracongelados Virto. En 2005 me decidí a dar el paso y crear mi empresa, Elaborados Naturales, en una nave alquilada en Andosilla para hacer pimientos y verduras para el microondas. Entonces, en Virto, llevaba las cuentas de la gran distribución, como la de Mercadona. Hablaba mucho con Javier Virto, el fundador y uno de mis grandes referentes. Me decía que me apoyaría en cualquier cosa que necesitase, cosa que le agradezco mucho. Le tengo cariño a él y a la familia.
Ahí tenía el contacto con Mercadona.
Sí. Me enteré de que buscaba productos nuevos. Mi fábrica iba poco a poco, los pedidos no terminaban de despegar, yo seguía en Virto y esperaba que mi empresa cogiera color para dejar mi trabajo y decidí ofrecerle mis productos. Mandé muestras y gustaron. Mercadona nos esperó prácticamente un año hasta que pude preparar una planta acorde con sus necesidades. Eso lo valoro mucho. De Andosilla nos fuimos a Aguilar del Río Alhama, en La Rioja. El producto era novedoso porque eran pimientos y vegetales entre la conserva tradicional y lo que hoy son los platos preparados. Aguantaban tiempo y no necesitaban frío para conservarse. Les interesaba y no había prácticamente nadie que elaborara ese tipo de cosas. Hacíamos menestra, escalivada, pimientos rojos. Todo para Mercadona. Empezamos con 40 personas a finales de 2006.
¿Cómo fue aquella primera inversión?
Conté con el apoyo del Gobierno de La Rioja y del Ayuntamiento de Río Alhama, pero tuve que pedir préstamos. Iba a las entidades financieras y me decían: “¿Qué me ofreces?” Les contestaba: no tengo nada, tengo producto, tengo cliente , tengo muchas ganas y brillo en los ojos. Aquellos préstamos fueron un acto de fe en mí, cosa que agradezco porque trabajar con Mercadona requiere unas inversiones muy potentes y yo empezaba de cero. Evidentemente, no les fallé.
¿Cómo pasó de proveer pimientos y verduras a la tortilla de patata a Mercadona?
Antes de la tortilla de patata, pasamos a las patatas bravas. En 2008, viendo con mi familia un programa de televisión sobre las tapas típicas españolas pensamos que no había nadie que hiciera patatas bravas refrigeradas. Le dije a mi padre si se animaba a hacer unas muestras en la fábrica. Mi padre, que tenía ese don de pasar una receta de casa a la industria, enseguida las preparó. Las mandé y gustaron. Fue un paso importante, una innovación, porque entramos en el mundo de los platos preparados refrigerados, con frío, algo nuevo porque las verduras no necesitaban refrigeración.
Y de ahí, a la tortilla de patata.
Al año siguiente o un poco más, mi padre se empeñó en hacer muestras de tortilla de patata con la receta de mi abuela Mercedes, que las hacía para los bares de mis padres y era famosa a la hora del vermú. Recuerdo que gustaba mucho a la gente de Alfaro pero también venía gente de otros pueblos cercanos a comerla. Mercadona ya tenía proveedor pero mi padre le decía al gerente de compras que la tenían que probar, que mejoraba la que vendían. Creo que por pesado (sonríe), al final, le aceptó que le mandara muestras y las envió. Así empezamos. Era 2010 cuando comenzamos con las tortillas. Entonces Mercadona vendía 7 millones de tortillas al año y ahora son unos 60 millones. Da magnitud de cómo hemos crecido. Mercadona nos dijo: ¿Dónde la vais a hacer la tortilla? Para las bravas habíamos ampliado la planta de Aguilar del Río Alhama.
¿Compraron entonces la fábrica de Corella y Elaborados Naturales volvió a Navarra.
Sí. En 2009 adquirimos las instalaciones de Corella, donde estaba ubicada Proalso. Íbamos creciendo, creciendo y vimos que a ese ritmo la planta se quedaba pequeña. En 2019 adquirimos en Funes la planta de conservas Manero, que estaba cerrada, La tiramos entera y montanos una nueva con nueve líneas. Pensábamos que íbamos a tener para toda la vida. Dejamos Río Alhama con las bravas, los pimientos y los vegetales. Corella la dejamos sin nada y llevamos todas las tortillas a Funes. Pero dos años después, decidimos que necesitábamos ampliar porque, al paso que íbamos, en dos o tres años no íbamos a tener capacidad para atender a nuestro principal cliente. Además, habíamos empezado a exportar y a coger otros clientes. Ahí fue el disparadero de Elaborados Naturales. En 2025, con 45 millones, construimos la nueva planta de Funes, aledaña a la primera y que están unidas por un pasillo. La capacidad es para doce líneas, pero ahora solo hay seis montadas. Mientras invertimos 6 millones en Corella para montar líneas de tortillas de patata.
¿No le da miedo depender de un cliente que pesa tanto, el 80% de la ventas?
Miedo ninguno. Primero, porque tenemos confianza en lo que hacemos y estamos contentos con la relación. Llevamos sangre verde (en alusión al color de Mercadona). Ellos están contentos también. Trabajar con Mercadona lleva aceptar unas reglas de juego y las aceptamos. Si tú eres el mejor en lo que haces y tienes gran calidad y seguridad alimentaria no vas a tener problemas. Hay que tratar de ser siempre el mejor. Además, hemos conseguido un producto natural, que hacemos sin nada artificio, con máxima calidad y seguridad, pero como en casa. Es un producto equilibrado y que gusta a todo el mundo.
En los últimos años ha empezado a vender a la restauración y exportar más.
La tortilla de patata se vende más en verano, un 35% más porque se cocina menos, hay más fiestas, eventos... Nosotros estamos muy centrados en Mercadona. Hemos nacido con ellos y estamos muy agradecidos. Los puestos de trabajo hay que mantenerlos todo el año. Para eso, y para darle más solidez a la empresa, se decide ampliar a otras oportunidades de mercado y exportar. Mercadona es el que nos está dando el sustento, permitiendo crecer y hacer otro tipo de cosas.
¿Cómo es Juan Roig en persona?
Muy cercano. Es una persona muy metódica, que valora mucho el esfuerzo y con una visión muy potente del negocio. Para mí es otro gran referente, uno de los mejores empresarios de este país. Yo he nacido y crecido con ellos y no puedo más que estar agradecido.
Su plantilla ronda las 1.000 personas. El empresariado, en su conjunto, clama por medidas contra el absentismo creciente. ¿Cómo lo vive en su fábrica?
Es un problema generalizado, sí. Nosotros lo tenemos bastante bien en relación con lo que hay fuera, porque estamos aproximadamente en un 7%. de media. Es buen dato a pesar de que 70 personas cada día no vienen a trabajar de los 1.000, que es mucho. Es evidente que se necesitan soluciones, nuevas regulaciones que ayuden a reducir esos ratios del tejido empresarial. Algo hay que hacer, pero también es cierto que hay gente comprometida y que, en este tema, pagan justos por pecadores.
Hay quien apunta que una solución es dar incentivos por acudir a trabajar.
Yo no confío en ellos. Ya hemos probado y no ha funcionado, incluso premiar las no bajas. Nosotros tenemos alguna cosa para implantar como la cultura del compromiso, para que llegue a toda la empresa. La trabajamos mucho, cada vez más, con un potente equipo que tenemos de Recursos Humanos.
En su empresa, trabajan su hermano Mario y su hermana Jennifer. ¿Cómo gestiona que la relación familiar no interfiera con la laboral?
No tenemos un solo roce. Mi hermano es una pieza fundamental porque siempre ha estado detrás de los bastidores. Lleva toda la parte industrial. Mi hermana se encarga del Marketing. Los dos son un apoyo para mí, confían plenamente en mí; yo tomo las decisiones. Las consulto con ello, las comparto, pero me dejan; y si me equivoco, me equivoco yo, y si acertamos, acertamos todos.
Inversión de 15 millones este año
Elaborados Naturales invertirá este año 15 millones en montar 6 nuevas líneas de producción y modernizar otras existentes. En la fábrica que llama Funes I (construida en 2019 y con 9 líneas) quiere actualizar unas tres líneas. Para no perder capacidad de producción, en la planta nueva, Funes II (construida en 2025 y que está junto a Funes I) quiere instalar 6 nuevas líneas. Ya existen otras 6 montadas. “Tres nuevas pondremos en verano y las otras tres, a demanda” “No es tanto aumentar la capacidad, que crecerá algo, sino actualizar tecnología y tener mayor flexibilidad operativa”. Esta inversión favorecerá la creación de empleo, rondar los 1.200 puestos en 2027-2028.


Sergio Beni, un riojano de Alfaro afincado en Azagra
Sergio Beni Solans (Alfaro, 16 de septiembre de 1974) es el mayor de los tres hijos de Pedro Beni Vallejo, de Calahorra (fallecido en 2021), y de Chelo Solans Pérez, de Señés (Huesca). Sus hermanos son Jennifer (1978) y Mario (1981), que trabajan con él en la empresa. Estudio FP Técnico de Laboratorio. Trabajó entre 1995 y 2005 en Ultracongelados Virto. Casado con Nuria Díaz Zudaire, vive en Azagra y tiene tres hijas. Se define como “autoexigente” y cuenta que le gusta salir a correr siempre que el trabajo lo permite.