Comercio
Aoiz despide con honores a Dolores Echarte, 36 años vendiendo chuches en 'La Lola': "Nadie ha dado tanto por tan poco detrás de un mostrador"
La titular de esta emblemática tienda de dulces y chucherías, tercera generación familiar en comercios de este tipo, accede a la jubilación


Actualizado el 15/05/2026 a las 18:10
Con emoción a flor de piel y alguna que otra lágrima, pero sobre todo con mucho agradecimiento, Aoiz despedía este viernes 15 de mayo con honores, un día antes de su jubilación, a Dolores Echarte Viana, quien ha sido la cara visible en la última etapa de la querida y emblemática tienda de chucherías ‘La Lola’. Un local que cumple este año 50 de actividad. Abría en 1976 y lo lideró primero su propia madre, Lola Viana Campos. Dolores es la tercera generación familiar que durante más de un siglo ha regentado tiendas de dulces en la villa, en su caso los últimos 36 años.
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Aprovechando la festividad de San Isidro, y con participación de grupos culturales locales, el homenaje sorpresa se celebraba pasado el mediodía y con el permiso de la lluvia. Se sumaban decenas de familiares y amistades. Bailaban los gigantes, cantaba la Coral San Miguel (poniendo incluso voz al aurresku bailado por la dantzari Saioa Arizkuren) y había reparto de regalos a la jubilada, como una camiseta personalizada del Club Deportivo Aoiz o un ramo de flores con gominolas y un pañuelo de la comparsa. También se estrenaba un vinilo alusivo a los 50 años de actividad de la tienda, colocado en el ventanal de la misma, que representa con dibujos a Dolores y su madre Lola (diseño de Iosune Etxarte).


En el acto popular se daba lectura asimismo a un texto suscrito por las sobrinas y sobrinos de Dolores en referencia a su labor al frente de la tienda, tan vinculada a la de su madre Lola. “Vidas dedicadas a atender, escuchar, aconsejar, apoyar y querer agradar a todo el mundo. Nadie, detrás de un mostrador, ha dado tanto por tan poco. Por una peseta, cinco duros o un euro nos hemos llevado una bolsa de pipas, un consejo, una noticia y, sobre todo, un gracias y una sonrisa. Difícil de igualar. Hoy te damos nosotras y nosotros las gracias a ti, Dolores, por haber sido la mejor heredera que la abuela podía soñar y mucho más: la santa paciencia hecha chuchera que con ojos vivos y sonrisa perenne ayudó a criar un pueblo. Aoiz va a ser un poco menos dulce sin ti detrás del mostrador”.
Se pone fin con Dolores Echarte a un ciclo familiar, si bien la tienda no cierra, seguirá abierta, pues se traspasa la actividad.