Empuje joven para un negocio tradicional en Lodosa
Iñaki Ochoa y Diego Iturriaga decidieron dar un giro a su vida tomando las riendas de una conservera artesanal en Lodosa que miraba ya al cierre ante la falta de relevo generacional


Actualizado el 15/01/2025 a las 10:34
Amigos “desde siempre”, Iñaki Ochoa Martínez y Diego Iturriaga Urbiola comparten ahora también negocio. El afán emprendedor de estos dos jóvenes de 33 años ha permitido seguir con la actividad de una conservera artesanal en Lodosa que, tras la falta de relevo generacional, se veía abocada al cierre. Fue ahí cuando estos dos amigos, tras darle muchas vueltas a la cabeza y hacer números, decidieron dar un giro radical a su vida. Tras haber cursado dos grados superiores, uno de Administración y Finanzas y otro de Comercio, Ochoa llevaba más de una década en un empleo estable en el sector de las conserveras. Iturriaga, por su parte, acumula diecinueve años como pelotari profesional y también se formó en un grado superior de Mantenimiento. Todavía sigue con la pelota aunque, augura, no será por mucho tiempo más. “El trabajo aquí en la conservera es intenso”, dice.
A ninguno le era ajeno lo relacionado con el trabajo en el campo. “Como a seguramente nadie en Lodosa. Aquí quien más o quien menos ha tenido algún contacto con el cultivo y trabajo del pimiento o los espárragos”, cuentan. Sin embargo, fue el hecho de conocer que los antiguos dueños de Conservas Díaz de Cerio iban a tener que cerrar lo que les animó a apostar por un negocio que, subrayan, apuesta por el comercio local, de cercanía y de una forma totalmente artesanal.
Y este es el valor añadido y lo que diferencia, destacan, a la empresa, ahora denominada Conservas Lodosilla. “Lo hacemos todo de manera artesanal, desde el cultivo, pasando por el envasado y hasta el etiquetado. Aquí las únicas máquinas que hay son la cámara frigorífica y la de asar los pimientos”, dicen orgullosos. Lo demás es totalmente manual y de cercanía ya que trabajan sobre todo con producto de Lodosa y también de Sartaguda y Mendavia. “Y por ello vamos a seguir apostando”, reiteran.
Esta nueva etapa comenzó en 2024 y ya han superado “con éxito” la primera campaña del pimiento en la que han trabajado, casi sin descanso, entre septiembre y diciembre, y que concluyeron con 45.000 kilos de pimiento. Una cifra que duplicó lo que trabajaba el anterior propietario. Además de pimiento, estos dos jóvenes trabajan con espárrago, alcachofa y menestra además de algo de legumbre. Prefieren, explican, centrarse en lo que saben que van a poder trabajar con profesionalidad y de la mejor forma.
Tras un fin de año intenso por la campaña del pimiento y la burocracia que exige el traspaso de un negocio y la propia actividad administrativa de la conservera, ambos jóvenes miran ya a febrero, cuando se meterán de lleno con el espárrago y la alcachofa. La buena acogida de la clientela consolida su apuesta por el sector agrario en un momento complicado. “Más de uno nos dijo que estábamos locos, que no lo hiciéramos”, bromean. El recelo que en un primer momento clientes habituales pudieron dejar entrever al encontrarse con dos caras nuevas y jóvenes, aseguran, se disipó cuando volvieron a por más cantidad.
Ocho trabajadoras que siguen y a las que escuchan mucho
La esencia de empresa conservera artesanal es algo que quieren preservar estos dos jóvenes emprendedores que siguen manteniendo la plantilla de mujeres -ocho- que ya trabajaban con el anterior dueño. “Tienen muchísima experiencia, la que menos lleva diez años aquí, y para nosotros la verdad es que es una tranquilidad”, reconocen. Una experiencia de la que, aseguran Ochoa e Iturriaga, se ‘aprovechan’ consultándoles en muchas ocasiones distintas cuestiones y cuyas opiniones escuchan con atención. “Son nuestro mayor activo como empresa artesanal que somos. Las escuchamos mucho porque siempre nos aportan algo positivo que nos ayuda a mejorar en cuestiones relacionadas con el asado del pimiento, por ejemplo, entre otras cosas”, subrayan.
LA CIFRA
45 TONELADAS de Pimiento del Piquillo de Lodosa se han trabajado en Conservas Lodosilla en su primer año.