Sunsundegui dejará de ingresar 191,1 millones tras renunciar a los dos autobuses premium de Volvo

Los dos modelos de última generación de la marca sueca iban a suponer un tercio de las ventas previstas, por lo que se queda en el aire el plan estratégico

Curso de formación en la planta de Sunsundegui en Alsasua para ampliar la plantilla
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Curso de formación en la planta de Sunsundegui en Alsasua para ampliar la plantilla
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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 05/07/2024 a las 05:00

El comunicado emitido este jueves por la carrocera alsasuarra Sunsundegui, tras las informaciones de Diario de Navarra que adelantaban la pérdida de los dos autobuses premium de Volvo en exclusiva para el mercado europeo, ha evidenciado una estrategia de control de daños. La confirmación de la matriz sueca de que se había renunciado a fabricar esos dos vehículos ha llevado a la empresa navarra a admitir los hechos de forma indirecta. “A pesar de los esfuerzos de ambas partes, la transferencia de tecnología ha demostrado ser demasiado compleja y la necesidad de inversiones adicionales, incluidos tiempo y recursos, es significativamente mayor de lo previsto inicialmente”, han justificado sin reconocer explícitamente la renuncia a fabricar los modelos Volvo 9700 y 9900.

Se ha puesto el acento, eso sí, en que “la carga de trabajo actual con Volvo se mantiene en la fábrica”. Este matiz implica que Sunsundegui va a tener que desistir en gran medida a sus planes para aumentar la producción hasta cerca de 800 autobuses anuales y elevar la plantilla hasta los 720 empleados para 2028, tal como se había anunciado tras firmar una declaración de intenciones con la marca sueca. Para tener una referencia, Sunsundegui contaba en 2023 con 300 empleados y tuvo una producción de 269 autobuses.

Según los datos de Sodena, la carrocera navarra tenía que entregar este año 30 autobuses de los modelos Volvo 9700 y 9900, volumen que debía aumentar a 218 en 2025, 252 en 2026, 230 en 2027 y 217 en 2028. Es decir, la renuncia a estos vehículos supondrá un importante recorte en las producciones previstas del 32,5% en 2025, del 32,4% en 2026, del 29,4% en 2027 y del 27,7% en 2028. La repercusión que tendrá en la cuenta de resultados y la amortización de la deuda acumulada es todavía un misterio. La propia empresa ha reconocido este jueves que todavía estaban revisando las estimaciones y no tenía definidas las consecuencias sobre el empleo o la producción. No obstante, ha añadido que seguía en pie la voluntad para contratar a las 220 personas que se están formando para unirse a la plantilla.

El impacto en la facturación será muy considerable a tenor de los datos estudiados por Sodena para la aprobación de los créditos por nueve millones de euros. Gracias a los modelos Volvo 9700 y 9900, Sunsundegui preveía pasar de 66,9 millones de euros ingresados este año a 113,8 millones en 2025. El peso de los dos autobuses premium en sus ventas iba a ser del 37,3% el año que viene, del 37% en 2026, del 33,9% en 2027 y del 32,2% en 2028. En el periodo entre 2025 y 2028, la renuncia a estos dos autobuses supondrá un recorte en las previsiones de ingresos de 191,1 millones de euros.

ELÉCTRICOS Y DEUDA ACUMULADA

El comunicado de Sunsundegui da a entender que siguen en pie las previsiones para producir 791 autobuses eléctricos entre 2025 y 2028, de los que 450 serán de la marca china BYD y el resto (341) de Volvo. Estos vehículos reportarán para dicho periodo unos ingresos de 138 millones de euros, según consta en la documentación aportada por Sodena para la tramitación de la ley foral que aprobó el último tramo de ayudas públicas a Sunsundegui.

La carrocera alsasuarra terminó el año pasado con una deuda acumulada de 35 millones de euros, 20 de ellos con las entidades financieras y los otros 15 principalmente con Sodena y la estatal Cofides. Este lastre financiero impedía a la empresa alsasuarra acceder a nuevos créditos con los que costear la compra de los utillajes necesarios para producir las estructuras para los autobuses Volvo, una inversión que rondaba dos millones de euros, así como la compra de los materiales necesarios para iniciar la producción en masa de los vehículos premium de la marca sueca desde mayo de este año.

Para afrontar esta situación, Sunsundegui recibió entre finales de 2023 y este año una inyección económica pública de 9 millones de las arcas forales, vía préstamo de Sodena. Así, se le concedieron 3 millones en diciembre, una primera ayuda para superar “la delicada situación financiera” y evitar la declaración de concurso de acreedores. A finales del pasado abril, el Parlamento aprobó un nuevo crédito de 6 millones tras ejecutarse el compromiso para reorganizar la dirección de la empresa, que implicó la salida de su director general, José Ignacio Murillo, y obtener nuevas líneas de financiación con los bancos acreedores.

Encuentro del Gobierno de Navarra con Volvo y reunión del comité de empresa

La renuncia de Sunsundegui a fabricar los dos autobuses premium Volvo era una noticia que estaba circulando por ambientes empresariales y gubernamentales en los últimos días, aunque no por conocida ha supuesto un chasco menor. Hay preocupación en el seno del Gobierno de Navarra, donde se atribuía la noticia a la actual incertidumbre a todo lo que rodea a la industria automotriz. No obstante, preferían quedarse con el mensaje de la empresa en el que se recalcaba que se iba a “mantener la carga de trabajo actual en un buen nivel”. Miembros del Ejecutivo foral han mantenido este jueves un encuentro con el vicepresidente senior de chasis de Volvo Buses, Dan Pettersson, que ha reiterado que seguían contando con Sunsundegui y que iban a pasar un “listado de pedidos” sin precisar más datos.

El comité de empresa de Sunsundegui también ha mantenido una reunión interna de la que no han trascendido novedades al cierre de esta edición. Más allá de los mensajes tranquilizadores de la empresa carrocera, lo cierto es que el informe de situación redactado por Sodena explicaba que la capacidad de devolver las ayudas “dependerá del cumplimiento del plan de ventas tras el nuevo acuerdo con Volvo y de la capacidad de lograr financiación adicional”, algo a lo que añadía que “cualquier desviación negativa en las previsiones supondrá que la sociedad no pueda cumplir sus compromisos”.

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