Maneras de emprender
La diseñadora que apuesta por el collage: "No se trata solo de cortar y pegar, sino que hay diseño, juego y autenticidad"
La diseñadora gráfica Beatriz Molina Barandalla crea collages por encargo, imparte talleres y participa en ferias artísticas


Publicado el 28/02/2026 a las 05:00
La pamplonesa Beatriz Molina Barandalla cuenta que no encontraba la manera de dar vida a su formación artística hasta que se topó, casi por casualidad, con el collage. “Me gusta el diseño gráfico, pero hay algo muy estructurado en él. No encontraba mi lenguaje”, explica. Se cruzó con el collage -la técnica que consiste en crear arte mediante la unión de imágenes y materiales de diversa procedencia- a raíz de un encargo para la portada de un disco. Y ya no lo soltó. Primero como afición, después con encargos puntuales y la asistencia a alguna feria y, finalmente, como negocio. La firma Brota Collage -la ha diferenciado de su marca Brota Studio, de diseño gráfico- nació hace dos años y ha permitido a Beatriz adentrarse en el ecosistema emprendedor.
Pero la historia de esta diseñadora gráfica no se puede entender sin la de su comunidad. Tras varios años viviendo en el extranjero, Beatriz entendió la importancia de contar con una red de apoyo para dar vida a su negocio. “Me di cuenta de que estar de un lado para otro no me hacía focalizarme y crear vínculos a nivel profesional. Una vez asentada en Pamplona, pude empezar a crear una base desde donde construir mi negocio”, narra. A eso se unió su necesidad de formación constante. “Cuando tuve la idea de emprender, trabajé con el CEIN, y desde entonces, cuando veo algo relacionado con el emprendimiento, me apunto sin pensarlo”, cuenta. “Antes de montar algo de cero es fundamental estar preparada, saber lo que hay, tanto a nivel estructural como económico”, valora.
Y encontrar tu espacio. “Ha sido un proceso muy largo hasta darme cuenta realmente de lo que quería hacer. Cada uno tiene sus tiempos y su momento; y cuando llega, ahí está“, dice. “Me cuesta mucho comunicarme, pero a su vez, cuando lo hago a través del collage, me siento libre”, afirma.
Define el collage como un “espacio multidisciplinar”, en el que hay “una idea de experimentación, de mezcla de técnicas”. “No se trata solo de cortar y pegar, sino que hay diseño, juego y autenticidad. Es como si te desnudaras”, describe.
Trabaja por encargos, imparte talleres y participa en varias ferias. “En lo referente al collage personalizado, es un proceso de creación bonito porque la persona llega a ti con una historia, describe al otro -al que suele querer hacer un regalo- y, a través de lo que te cuentan sobre ella, hago el collage”, narra.
Suele impartir dos talleres al mes en espacios artísticos de Pamplona o localidades cercanas. “Hace poco hice uno en Aoiz. No descarto ir a pueblos. Creo que es importante darle visibilidad a lo rural porque muchas veces nos centramos en la ciudad y hay un mundo muy rico ahí fuera. Es importante no solo que vengan, sino que nosotros, como artistas, vayamos ahí“, afirma.
Respecto a las ferias, Beatriz explica que es un trabajo de temporada. “Salen ferias en momentos clave del año, como Navidad o verano. He estado en Madrid, Bilbao, La Rioja y Pamplona”, cuenta. También vende sus obras en tiendas. “Ahora mismo tengo punto de venta en Barcelona, Alicante y, próximamente, Mallorca”. “He tenido en Pamplona, pero es una ciudad en la que cuesta bastante”, opina. “Cada sitio es diferente. En Francia, por ejemplo, valoran muchísimo el arte. Hay que educar para que el arte se valore; que sea una prioridad gastar dinero en él”, añade.
Te puede interesar



MIEDO AL FALLO
Termina admitiendo las dificultades extra que encuentran los artistas para emprender. “No es fácil, pero sí que creo que contar con una comunidad, estar arropado, informarte mucho antes y explorar qué es lo que quieres hacer, es fundamental”, explica. Incluso para darse cuenta de por dónde no hay que ir. A ella le pasó. “Arranqué con una mentoría online en la que me dejé mucho dinero, pero me sirvió para darme cuenta de que por ahí no estaba mi negocio”. “Aprendí que del error se aprende. Que todo salga bien es maravilloso, pero los errores también son parte del proceso”, dice, mientras sonríe. “Estamos poco acostumbrados a manejar ese miedo al fallo. Cuando te conviertes en autónomo, lo normalizas. Es la vida misma”, concluye.