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Running, café y buena compañía: la fiebre por los clubs de corredores llega a Pamplona

Aitziber Etxeberria y Álvaro Lalana han dado vida al club de running ‘Beeprunclub’ para entrenar acompañados;también organizan eventos sociales

Álvaro Lalana y Aitziber Etxeberria calientan antes de correr en el parque junto al lago de Sarriguren.
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Álvaro Lalana y Aitziber Etxeberria calientan antes de correr en el parque junto al lago de Sarriguren.
Álvaro Lalana y Aitziber Etxeberria calientan antes de correr en el parque junto al lago de Sarriguren.

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Begoña Goitiandia

Publicado el 12/09/2025 a las 19:00

Tras 14 años sumando kilómetros como runner, muchos de ellos mientras ejercía de entrenadora en el club de atletismo Dantzaleku Sakana de Alsasua, Aitziber Etxeberria (2001) picó a su pareja, Álvaro Lalana (1998), para que le acompañara. Porque cualquier corredor habitual lo sabe: correr solo no es lo mismo que hacerlo acompañado. “Sobre todo por una cuestión mental. Si uno tiene un día bajo y el otro no, este último va a tirar de los dos. Si vas sola, puedes decir ‘no puedo más, me paro y ya está’. Con más gente, todos te empujan”, explica Aitziber. Poco tiempo después, calentaba para salir a rodar, en abril de este año, el club de running ‘Beeprunclub’, que ya cuenta con 18 miembros.

Todo empezó cuando, en sus habituales carreras a dos, pronto se dieron cuenta de que Pamplona contaba con una amplia plantilla de runners solitarios. Conocían la existencia de clubs de corredores en grandes ciudades como Madrid o Barcelona. Y dijeron: “¿Por qué no probamos algo así aquí? ”La idea es clara: “No se trata de un club de atletismo profesional, pero tampoco es un grupo de gente que queda a correr y ya está”, explica Álvaro. “Son corredores que tienen objetivos, como participar en una prueba concreta, pero que también buscan esa parte social que tiene compartir una afición con un grupo de gente”, añade.

Proporcionan entrenamientos guiados, en los que trabajan tanto la técnica de la carrera como los estiramientos posteriores, manteniendo un ambiente agradable. “No es un grupo pensado en grandes competiciones, sino en que tengas gente con la que ir a las carreras. Si quedamos en buenos puestos, muy bien, pero nuestro objetivo es ir en grupo para motivarte. Socializar y dejar de lado esa parte competitiva”, explican ambos.

PARA TODOS LOS NIVELES

Para ello han creado dos grupos de entrenamiento guiados, uno para principiantes -jueves- y otro para un nivel intermedio o avanzado -martes- , de una hora y media de duración. “Cada semana se planifica en una zona diferente de Pamplona para que no sean monótonos. Combinamos, por ejemplo, una tirada larga o series en pista de atletismo. Hacemos un calentamiento, ejercicios previos de pliometría, técnica de carrera, y luego, estiramos”, detallan. “Nos gusta cuidar a la gente y pensar qué nos gustaría que nos ofreciesen a nosotros para estar dispuestos a pagar”, cuentan. “La mayor parte de la gente que llega al club lo hace sola, y se queda”, afirman.

Y luego están las carreras. Como hay que predicar con el ejemplo, Álvaro y Aitziber admiten que en tan solo dos meses han participado en 6 pruebas deportivas. “Mandan una carrera por el grupo de WhatsApp: ‘¿Alguien se anima?’ Y nosotros, sin querer, nos apuntamos a todo”, cuentan.

Miembros del club de running ‘Beeprunclub’
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Miembros del club de running ‘Beeprunclub’CEDIDA
Miembros del club de running ‘Beeprunclub’

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EVENTOS SOCIALES

Para potenciar la parte más social de este club, el último fin de semana de cada mes organizan un evento que combina una salida con otra actividad. Son ya famosos sus ‘run&brunch’, abiertos a todos los públicos, en los que recorren 7 km de ruta apta para todos los niveles y terminan con un desayuno grupal. También han hecho un night run + pizza, y plantean incluir otras actividades como yoga. “La idea es conocer a gente, correr acompañado y sin presiones”, explican.

Aitziber y Álvaro, que mantienen sus trabajos en la empresa Solidus Videcart, explican que lo más complicado de todo el proceso fue ver cómo daban forma a su idea. Acudieron a la Casa de la Juventud para conseguir asesoramiento y allí hallaron la fórmula: son una Asociación sin Ánimo de Lucro. Los primeros meses han sido complicados porque sumaban los gastos en la creación de la página web, alquileres de pistas, avituallamiento, equipaciones y publicidad. En esta última, las redes sociales son su mayor ventana. “La mayor parte de la gente nos conoce a través de Instagram o TikTok”, admiten. Se han dado un año “o algo más de tiempo” para dejar que el club empiece a rodar y valorar si dan el paso a convertirse en autónomos o cambian la forma social.

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