Maneras de emprender

Mucho más que aprender música en StudioCarlota: “He dado clases 7 años a una niña de Londres que no conozco en persona”

Carlota De Miguel siempre supo a qué dedicarse y lo logró combinando su afán por enseñar con su dominio intérprete. Ahora da clases de música, ameniza eventos, acompaña a otros profesionales en sus proyectos y ofrece servicios a empresas

Carlota De Miguel en el estudio musical de Pamplona desde el que conecta con sus clientes
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Carlota De Miguel en el estudio musical de Pamplona desde el que conecta con sus clientes
Carlota De Miguel en el estudio musical de Pamplona desde el que conecta con sus clientes

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Ikomar Oteiza Pierola

Actualizado el 13/12/2024 a las 23:14

En Londres comenzó a materializarse su profesión. Ahora Carlota De Miguel es pianista, soprano de ópera, directora de orquesta y compositora. Mientras se formaba en un título superior y tres másters sobre música en el Conservatorio Trinity Laban, comenzó a trabajar como profesora, a actuar en eventos o a dirigir musicales. Un proceso de aprendizaje en una de las mejores escuelas del mundo que duró 10 años y con el que consiguió aprender lo suficiente para crear después su propio proyecto, StudioCarlota.

“Siempre tuve la ilusión de emprender en la música y de reinventar su imagen tradicional”, expresaba. Sus conocimientos le llevaron a concebir una idea personal, un modelo de negocio “nómada” que se adaptase a las necesidades de sus clientes, muchos de ellos internacionales. Y así lo hizo, creó un plan que combinase sus ofertas. Para entrar en StudioCarlota no importa la edad, y mucho menos el idioma. Su dueña enseña inglés a quien lo desee, pero también español a alumnos de otros países.

SERVICIO PERSONALIZADO

Si en algo confía la protagonista, es en dar “un servicio de calidad y adaptado a cada cliente”, por eso diseña “programas que respondan a las necesidades y objetivos de cada persona, individualizando cada experiencia”. Ofrece clases de música online, tanto de instrumentos como de lenguaje, lectura musical o soltura entre otros. También prepara a sus alumnos para presentarse a exámenes oficiales que les permitan acceder a las mejores escuelas con becas musicales, que además, cuenta con un 100% de aprobados.

Su energía y predisposición le ayudan a mantener la atención de sus alumnos a través de la cámara. “Los lunes doy clase a las 23.00 horas a una chica de Canadá en remoto, porque allá son las 17.00 de la tarde y tengo que sostener el dinamismo y su interés sin importar la diferencia horaria”, contaba. Su manera de transmitir la música ha conseguido que muchos se queden durante años. “He estado siete años dando clase a una niña de Londres que aun no conozco en persona”. Aunque, a pesar de los impedimentos, siempre intenta “buscar encuentros” en los que conocerse con sus alumnos. Se dio cuenta de que “un concierto anual no quitaría el miedo escénico” de sus alumnos, por eso cada trimestre organiza un evento en el que se reúnen y actúan, así las nuevas generaciones “quitan el reparo y ganan confianza”. Piensa que “no importa si fallas”, lo importante para ella son “los valores que hay detrás de cada aprendizaje”.

Entre sus ofertas también ameniza eventos con actuaciones en directo, amoldándose al estilo musical que requiera el encuentro y prepara a sus alumnos para que lo hagan en cualquier tipo de celebración. Como ofrece personalizar canciones por encargo que ella misma compone.

Apoya a otros profesionales de alto nivel con distintos servicios sonoros. Perfecciona sus piezas, les acompaña con instrumentos en sus obras o les hace una base adecuada a lo que le pidan. Y por si esto fuera poco, está grabando su propio disco, un proyecto “más personal”, con canciones diseñadas por ella. Además, entre sus últimas incorporaciones están los servicios a empresas, “una idea novedosa que acerca experiencias musicales en un contexto de negocio, aportando beneficios a sus trabajadores y sirviendo de inspiración a equipos directivos”.

Quiso utilizar la palabra studio para el nombre de su negocio, ya que le evoca “reinvención, desarrollo personal, aprendizaje y creatividad”, y uniéndola a su propio nombre, Carlota, dio lugar a StudioCarlota, que desde hace un tiempo cuenta con “numerosos clientes de distintas edades y nacionalidades”. Carlota De Miguel cree que la clave de su éxito se debe al “buen planteamiento del proyecto desde el momento inicial”, dándole un enfoque internacional que le ha permitido tener clientes de distintos países como Australia, Canadá, Francia, Oriente Medio e Inglaterra. Se apoyó en el uso de la tecnología, necesaria para trasladar “la mejor experiencia” en remoto. La “calidad del servicio” es un aspecto “fundamental” para ella, por eso también cuenta con “los mejores micrófonos y cámaras de vídeo”.

CONFIANZA Y DEDICACIÓN

Todos sus clientes coinciden en que StudioCarlota ofrece “una experiencia distinta a las tradicionales, con una manera eficaz de aprender”. Carlota trabaja con “la motivación y positividad de sus clientes”, aspectos que le hacen funcionar a su plan. Y si algo le diferencia son “las ganas” que le pone a cada reto, en vez de “acomodarse en la rutina”. Dejando de lado “la competitividad y la exigencia” logra exprimir la esencia de cada persona, fomentando su potencial. En definitiva, algo tiene claro la artista: “la música es mi pasión y StudioCarlota es mi mayor ilusión”.

DNI

Carlota de Miguel Amestoy nació Madrid el 7 de julio de 1.994, pero siempre ha vivido en Pamplona. Estudió el Título Superior de Música en el Conservatorio Triniti Laban de Londres, como los Másters en Piano, Canto y Dirección de Orquesta. Además se ha formado en gestión de ansiedad y miedo escénico. Es la creadora de StudioCarlota, un modelo de negocio que reinventa la música.

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