Industria

Nano Tudela: dos datos que sorprenden en una muerte anunciada

Desde que la empresa tudelana SKF vendió en 2011 su línea de aros de rodamientos a la coreana KPF, nada ha salido bien. Esta última se tuvo que liquidar en 2014. La compró otro grupo coreano, Nano, y a pesar de tener toda su producción vendida, se ha ido otra vez a pique dejando a 120 trabajadores en el camino

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Jesús Manrique

Actualizado el 12/02/2025 a las 14:19

Le salvó por dos veces la campana, pero, al final, Nano Tudela ha caído por KO. Era la crónica de una muerte anunciada, casi todos lo esperaban, pero casi todos también se agarraban a un clavo ardiendo deseando que, al final, todo saliera adelante.

La historia de la actual Nano Automotive de Tudela se remonta a 2011. Fue entonces cuando SKF Tudela, una de las empresas más señeras de la zona, decidió vender la línea en la que fabricaba los aros para los rodamientos que luego se utilizan para los vehículos. 

Y ahí apareció KPF, un grupo coreano que llegó anunciando una inversión de 10 millones de euros hasta 2013 y el mantenimiento de su plantilla, entonces cercana a las 100 personas. Todo fueron buenas palabras. Los coreanos calificaron la fábrica de Tudela como prioritaria, pero las cosas no salieron como se esperaba. 

Llegó 2014 y KPF presentó concurso de acreedores y entró en liquidación porque era inviable su continuidad. Pero, a pesar de todo, despertó interés y cinco compañías presentaron ofertas para comprarla y seguir con la actividad. Al final, fue Nano la que se llevó el gato al agua a cambio de 3,5 millones y una inversión prometida de 8,5 millones de euros. 

Pero su viaje tampoco duró mucho. En julio de 2021, Nano presentó concurso de acreedores por falta de liquidez. Planteó un plan de viabilidad, pero no recibió el visto bueno del administrador concursal que, además, solicitó a la juez su liquidación y cierre. Pero a última hora, la empresa llegó a un acuerdo con los acreedores, lo que hizo que la juez le permitiera seguir adelante. Eso fue en noviembre de 2023 y, ahora, apenas un año después, todo se ha ido al garete con 120 familias que deja por el camino.

Y en este tema hay dos claves que sorprenden. Por un lado, que tenía asegurada la venta de toda su producción de aros de rodamientos, precisamente, a su único cliente, SKF Tudela, aunque también enviaba algo a Italia, lo que hace todavía más incomprensible su triste final. 

Y, por otro, la figura de Jack Moon, uno de los máximos responsables de que KPF comprara la línea de rodamientos y que, luego, cuando se cerró, la volvió a comprar, en este caso como vicepresidente de Nano. En una entrevista de mayo de 2023 a este periódico mostraba su confianza en la continuidad de Nano, aseguraba que la pandemia y la guerra de Ucrania, con la subida de costes, había mandado al traste su liquidez y preveía conseguir nuevos inversores y clientes para su viabilidad.

Pero todo se ha quedado en agua de borrajas. Lo dijo el administrador concursal, los trabajadores tampoco tenían ninguna confianza y, al final, con un frío correo electrónico a primera hora de la mañana se confirmó lo que se esperaba: Nano se cierra.

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