Costes
¿Cuánto cuesta ser agricultor?
Cultivar el campo sin tierra propia ni herramientas necesarias requiere una inversión de medio millón de euros. La exigencia es una traba para los jóvenes en un sector con una media de 60 años de edad


Publicado el 09/02/2024 a las 05:00
La pérdida de rentabilidad, señalada en forma de temor por los agricultores ante un futuro incierto sometido al cumplimiento de condiciones de la PAC y las obligaciones medioambientales, conduce necesariamente a releer el difícil equilibrio de ingresos y gastos de su actividad. “Te tiene que gustar mucho el campo porque para meterse en él han de hacerse unas inversiones muy elevadas”, sostiene José Chocarro Martín, labrador de 57 años de Berbinzana y profesor de Educación Especial en el colegio El Molino. Su apunte, que de buenas a primeras puede dibujar un presente incómodo y un futuro nada prometedor, tiene un fundamento montante y sonante. Sólo “un tractor de 160 caballos, de los pequeños, cuesta cerca de 150.000 euros. Si es de 350 pasa por encima de los 300.000”. Ahora bien, “el tractor hay que vestirlo”, con los complementos necesarios que hurguen la tierra y ayuden a hacerla productiva. “Chisel, rotativa, cuba de tratamiento, remolque, GPS”. El bolsillo se resiente.
La tierra siempre tuvo un precio. Querer labrarla con la dependencia a un propietario es todo un desafío para la tan deseada rentabilidad. El canon anual de arrendamiento se sitúa en torno a los 800 euros por hectárea. Abono más semilla añade otra variable, sin contar el precio del gasoil. En plena campaña, un tractor de 220 litros puede consumir al día del orden de 400 euros. José Chocarro ofrece el ejemplo de su propio vehículo para cifrar el coste. “El precio del abono se ha duplicado. Si valía hace cinco años 35 céntimos el kilo, hace dos años llegamos a pagar 1 euro. Es cierto que ahora ha habido un mayor ajuste”. Quien proporciona el detalle es un agricultor “de vocación”, con 42 años escrutando el cielo y mirando la tierra. José Fernando Elcano Alfaro, de 63 de edad, estudió Magisterio para ejercer de maestro del cultivo. Comparte sus enseñanzas con un hermano y dos hijos en una explotación en Miranda de Arga.
Sin deseo alguno por su parte de “dramatizar” en su decoración, dice que “el sector vitícola en Navarra está catastrófico”. El margen de beneficio es estrecho. “El kilo de uva podrá costarnos del orden de 30 a 40 céntimos. Es lo que nos están pagando la bodega”. No es difícil obtener el resultado en la balanza de coste e ingreso. Luego, está el precio que paga el consumidor. “Un kilo de uva -parte su premisa- llena una botella de vino, de 750 centilitros. El consumidor paga la barrica, el proceso de elaboración”, entre otros conceptos. Los 30 o 40 céntimos de la materia prima se convierten en 3 o 6 euros en la estantería de los supermercados, según se trate de crianza o reserva.
“CAMBIAR EL DINERO”
Sin el soporte de la familia que, en la mayoría de los casos, concede el relevo en una transmisión casi genética de padres a hijos, el campo se resiente con la falta de savia nueva. “Tenemos un problema de relevo generacional. En la agricultura, la población tiene más de 60 años por término medio”, recuerda José Chocarro.
Luego está “la cuestión administrativa”, que dice José Fernando Elcano. Todo iniciado ha de ponerse al día en trámites. “A mí me supera”, reconoce quien delega la burocracia en uno de sus hijos. El “cuaderno digital”, que tiende a imponerse como requisito exigido por la Administración para estar al corriente de los movimientos en el campo y cumplir con los criterios de la PAC, obligará a dedicar “dos horas al día” de la jornada de trabajo, según su cálculo. Su impresión es que el funcionamiento obligará a las explotaciones familiares a desenvolverse como “una pequeña empresa”.
Hay otro factor que es vía de ingreso y a la par determina la actividad, sobre todo, en la dedicación de determinados cultivos. “A ningún agricultor le gusta estar subvencionado. La PAC -indica Chocarro- tiene sus condiciones, que si dejar el barbecho una parcela, etc”.
Existen cultivos que no resultan rentables u ofrecen ganancias exiguas. “Solemos decir en el campo que cambiamos dinero con ellos. Algunos años, con algunos de estos cultivos, trabajamos para no ganar pero tampoco para no perder”. Todo un ejercicio de equilibrio.
LOS COSTES, AL DETALLE
150.000 €
Es el precio estimado de un tractor de 160 caballos. Si es de 350, la cuantía se eleva a los 300.000 euros.
1 Los complementos del tractor. Sumados, pueden suponer otros 100.000 euros.
2 Tierra arrendada. 800 euros al año por hectárea.
3 Abono de cobertura. 350 kilos por hectárea implica más de 200 euros.
4 La semilla de pocha o alubia verde pasa de los 500 euros por hectárea.
5 Gasóleo. Un día de trabajo con un tractor de 220 litros puede suponer 400 euros.
6 Fitosanitarios. 150-200 euros por 10 litros.
7 Seguros. El del tractor, entre 150 y 200 euros, además hay un seguro de responsabilidad civil, el de la cobertura de la cosecha, la bajera, etc.
8 Coste anual de un cultivo. Sumados todos los costes, el de maíz pasa de los 1.000 euros por hectárea.
Del campo a la mesa
1 Guisante. El precio de una variedad de calidad que puede percibir un agricultor para nutrir una congeladora se sitúa en torno a 0,45 €/kg. En el mercado se eleva a 3,4 o 5 euros.
2 Haba. De 0,28 o 0,33 €/kg del agricultor a 6 €/kg la denominada Haba Baby, del mercado.
3 Pocha. De 1,25 €/kg a 6 €/kg en el mercado.
4 Trigo. De los 400 € la tonelada que se pagaba a los agricultores se ha bajado a 210-220 €. Una referencia: el precio de la barra de pan no ha descendido.
5 Espárrago. De 3 €/kg al 6 €/kg en el mercado.