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Premios Alimentos DNavarra: mención especial a los monjes de La Oliva

Los monjes de La Oliva elaboran desde 2015 vinos especiales de fincas de viña con nombres religiosos

Varios monjes del Monasterio de la Oliva, de Carcastillo. El padre Daniel, bodeguero, el 2º por la izda
Varios monjes del Monasterio de la Oliva, de Carcastillo. El padre Daniel, bodeguero, el 2º por la izdaAlberto Galdona
Actualizado el 21/11/2021 a las 14:58
El silencio y la espiritualidad de las liturgias cantadas en lengua vernácula cada día en el Monasterio de la Oliva mecen la crianza de los vinos tintos que los monjes elaboran en una bodega de dilatada historia. Fundado en 1150, la actividad vitivinícola ha estado siempre presente en la vida del convento cisterciense, situado cerca de Carcastillo, aunque con épocas de mayor y menor intensidad. Fue en 2015, después de varios arriendos de la actividad vinícola, cuando los monjes decidieron retomar la dirección de la bodega. Con el apoyo del grupo Artadi, se pusieron al frente y apostaron por producir de una manera artesanal y conforme a la demanda del mercado.
El primer paso fue convertir sus 21 hectáreas de viñedo en ecológicas. De ellas, 7 son de uva de la variedad tempranillo, 6 de merlot, 5 de garnacha y tres de cabernet sauvignon. La cosecha este año ha dejado unos 32.000 kilos, de los que 29.000 se han vendido a otras bodegas y en sus instalaciones solo están elaborando los 3.000 kilos obtenidos de las 5 hectáreas de garnachas.
RECOGIDA MANUAL
La uva fue recogida de manera manual por los propios monjes. Racimo a racimo, guardaron los frutos en cajas de tan solo quince kilos. Posteriormente, también de manera manual, realizaron una selección. Desecharon aquellos que no presentaban parámetros de calidad y se quedaron con los mejores granos.
En este momento, el caldo reposa en depósitos 1.750 litros y en barricas francesas. Su enóloga, Alba Pérez Pérez, cuenta que los depósitos son tan artesanales como el resto del proceso. “En bodegas comerciales los depósitos tienen 30.000 litros o más”, apunta la experta. El padre Daniel, que durante años fue el máximo responsable de la bodega, aplaude la labor de la joven. “Aquí lo hacemos todo con mucho mimo y con mucha tranquilidad”,.
SOLO 2.000 BOTELLAS
La peculiaridad de esta bodega, ya de por sí especial, es que, dentro de las cinco hectáreas de garnacha, hay tres fincas muy religiosas. Tienen nombre propio. Son Viña María, Viña Magdalena y Viña Teresa. “De los 3.000 kilos de uva saldrán este año unas 2.000 botellas y, de ellas, unas 250 serán de uvas de Viña María, 500 de Viña Magdalena y otras 500 de Viña Teresa. Todas van etiquetadas con el nombre de cada finca. El resto, otras 750 botellas, es de vino etiquetado como Monasterio de la Oliva”, detalla la enóloga que describe los vinos como “semejantes a unos crianzas”.
Las botellas de vino de las tres fincas religiosas se venden a 21 euros la botella, mientras que el resto de botellas sale a 6 euros. “Se vende bien y es un recurso económico para mantener el monasterio. Ahora vamos a embotellar el vino de 2019. ¿A qué saben? Siempre digo que son divinos, de trago fácil y sabor a piruleta”.

Ficha:
Producción. 2.000 botellas al año de fincas que se cultivan en ecológico y que se recogen de manera manual. De ellas, 250 botellas proceden de uva de Viña María, 500 de Viña Magdalena y 500 de Viña Teresa.
Precio. 21 euros la botella.
¿Dónde comprar? En la tienda física del convento, pero también en la página web.

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