Automoción
Inquietud en los concesionarios ante los inminentes cambios en el sector
La reconversión del modelo de negocio también afectará a talleres y segunda mano


Actualizado el 04/08/2021 a las 11:35
Malos tiempos para la automoción. Una forma de entender el negocio de la venta de automóviles, además de todos los servicios asociados, está desapareciendo aceleradamente para dar lugar a un nuevo panorama en el que abundan más los interrogantes que las certezas. Ya no valen las viejas fórmulas que sostenían al sector y el nuevo modelo de negocio todavía está por perfilar. Se trata de una situación que afecta no solo a los concesionarios oficiales, sino también a los puntos de servicio de las marcas, la compraventa de vehículos de segunda mano y los talleres de reparación. En su conjunto, todas estas actividades suman alrededor de 700 empresas que dan trabajo a más de 3.000 personas en Navarra.
Los cambios que se avecinan en la distribución de coches nuevos y usados así como los servicios postventa son consecuencia de la reconversión en la que están inmersos los propios fabricantes de vehículos, que afrontan a ritmo forzado la electrificación de sus modelos y una transformación radical del modelo de negocio. La comercialización de vehículos dejará de representar su principal fuente de ingresos, ya que el grueso de los beneficios vendrá de los servicios asociados a la conectividad y la digitalización. Precisamente en esa clave hay que interpretar la reestructuración de la red comercial del grupo Stellantis (Peugeot, Citroen, DS, Opel, Fiat, Abarth, Alfa Romeo, Jeep y Chrysler), que hace un par de semanas comunicó que iba a prescindir de cuatro de los once concesionarios oficiales en Navarra a partir de junio de 2023.
El resto de empresas de distribución de coches en la Comunidad foral vigilan de reojo lo que está pasando con sus competidores del grupo Stellantis y temen que sea el preludio de una reorganización de todo el sector. “Parece que el futuro pasa por la concentración de marcas, como ha sucedido con los bancos, y el siguiente paso serán los ajustes”, reconocía ayer Pachi Esparza, responsable del grupo Unsáin que abarca las marcas Renault y Dacia en Pamplona y Nissan y Mazda en Tudela y Estella. Esparza mostraba su convencimiento de que el sector se dirige a la creación de “grupos fuertes” con varias marcas que dejarán sin espacio a los pequeños concesionarios tradicionales.
También reconocía la inquietud ante la “vulnerabilidad” de sus negocios que, en una relación asimétrica con las marcas, pueden verse abocados al cierre “con un preaviso de dos años”. Pese a todo ello, el responsable del grupo Unsáin expresaba sus dudas de que el resto de fabricantes aplique medidas tan traumáticas como las de Stellantis, aunque admitía la “revolución absoluta” que encara el sector: “Van a pasar cosas en los próximos años”.
Negocios desprotegidos
El gerente del concesionario Iruña Motor de Seat y Cupra, Miguel Ayerra, reclamaba un cambio normativo para garantizar un sistema de “distribución justo” que proteja a los concesionarios frente a las decisiones de los gigantes automovilísticos. El margen de beneficio que obtienen estas empresas está limitado por el precio al que les venden los coches las marcas, que fijan las tarifas “por el artículo 33”. “Es vergonzosa la situación en la que estamos los concesionarios de España y Europa, que con dos años de preaviso te pueden dejar con una mano delante y otra detrás”, lamentaba antes de recordar que otros países como Estados Unidos o Gran Bretaña cuentan con mecanismos para compensar económicamente estos cierres.
Ayerra explicaba que internet ha cambiado “por completo” el negocio de venta de coches, ya que los compradores llegan con toda la información sobre el producto: “El actual modelo de concesionario se está agotando”. Según preveía, la reestructuración de la red de Stellantis marca el camino al resto del sector, que tenderá hacia la conversión de los concesionarios en agencias con mayores volúmenes de ventas y menor margen por unidad. Un modelo que, según teme Carlos Sagüés, gerente del grupo Mundomovil, les podría relegar a un papel de meros “entregacoches” al precio indicado por las marcas.
