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González Laya: “En ningún caso va a haber dedazo en el reparto de los fondos europeos”
La ministra de Asuntos Exteriores, que estuvo el pasado viernes en Pamplona, destaca de Navarra su “gran concertación público-privada” de cara a definir proyectos que opten al dinero de la Unión Europea contra la crisis. Y subraya uno: el Ebro Food Valley agroalimentario


Actualizado el 11/03/2021 a las 18:14
Participó en encuentros presenciales y telemáticos con empresarios en la UPNA, la CEN y la Cámara de Comercio, y se reunió con la presidenta del Gobierno foral, María Chivite, y varios de sus consejeros. La agenda de la guipuzcoana Arancha González Laya el pasado viernes en Pamplona se extendió durante casi toda la jornada. La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en el gabinete de Pedro Sánchez atendió a este periódico a su término y antes de poner rumbo a Artajona, donde guarda familia. “A ver si me dan de cenar”, bromeaba.
España va a recibir 140.000 millones de la Unión Europea como ayuda para salir de la crisis. ¿Cómo se va a realizar el reparto?
Aquí lo que cuenta no es la comunidad autónoma, sino el proyecto. Lo que se financia no son territorios, sino proyectos transformadores e innovadores. Van a contar los que cada territorio impulse y, a poder ser, proyectos que conecten territorios. Buscamos proyectos tractores y, en función de éstos, habrá una distribución del grueso de la financiación.
El PP y Ciudadanos han expresado su sospecha de que van a distribuir el dinero ‘a dedo’.
En el mejor de los casos será por desconocimiento de cómo funciona la Unión Europea. En el peor, una invención. Estos fondos tienen una gobernanza que ha sido adoptada por España tras un debate en el Parlamento y, después de la gobernanza española, hay una fiscalización comunitaria. Luego no existe el dedazo para los proyectos, como no existen la arbitrariedad ni el partidismo en el uso de los recursos comunitarios. En ningún caso va a haber dedazo, ya que no lo permiten las reglas del juego. Va a haber una responsabilidad española y una verificación por parte de las instituciones comunitarias.
¿Considera que la gestión de los fondos europeos está siendo transparente por parte de su Gobierno?
Sí. Lo es no porque lo diga el Gobierno central, sino porque lo es. Luz y taquígrafos, y auditorías plenas y constantes por parte de las instituciones comunitarias.
¿La gestión estará auditada por empresas externas como sí va a ocurrir en otros países?
El decreto que aprueba la gestión de los fondos ya prevé los mecanismos de transparencia en forma de auditoría de la Unión Europea, y además una rendición de cuentas regular del uso de los fondos ante el Parlamento español.
Sin embargo, el Consejo de Estado ha arrojado sombras. En un informe ha apreciado falta de control en el decreto, le preocupa “la eliminación o modulación de mecanismos de supervisión” y encuentra carencias en cuanto a la contratación administrativa o las subvenciones.
El informe del Consejo de Estado ha dado unas recomendaciones relativas al proyecto inicial, que fue sometido a cambios que se introdujeron como consecuencia del informe, y después ha habido una aprobación por parte del Parlamento. Se han seguido los pasos con todos los requisitos necesarios. Y tenemos un marco que nos permite encarar el uso de esos fondos con inteligencia, eficiencia y responsabilidad. No son fondos a libre disposición del Gobierno.
En Navarra el PSN gobierna junto a Geroa Bai. ¿Cómo recibe que una consejera de esta formación, Ana Ollo, acabe de decir que hay “pocas certezas” en torno a los fondos, los proyectos que podrán optar y cómo será la participación de autonomías, empresas y ayuntamientos? Ha criticado incluso que no hay una “gran participación” por parte de gobiernos regionales como el foral.
Yo puedo comentar lo que he observado en mi viaje a Navarra, y es que hay una gran concertación público-privada para la definición de proyectos tractores. Todas las empresas me han transmitido que han estado trabajando con el Gobierno de Navarra en un proceso participativo, también con otros agentes sociales. Y respecto a los fondos, ya hay una parte integrada en el Presupuesto del Gobierno de España para 2021. Necesitamos que la Comisión Europea nos apruebe el plan de recuperación español para poder poner en marcha los mecanismos de financiación de proyectos tractores. Creo que está bastante claro.
Entre los proyectos para los que Navarra quiere dinero de la Unión Europea están el Canal de Navarra y el Ebro Food Valley, un hub en la cadena alimentaria con el desarrollo rural y la industria agroalimentaria como palancas. ¿Le gustan al Gobierno central como para obtener financiación?
Veo mucha innovación en el proyecto de Ebro Food Valley, tomar una cadena de producción importante para Navarra, Aragón, La Rioja y una parte de Cataluña, todo el valle del Ebro. Se busca actuar a lo largo de toda la cadena de producción agrotransformadora, algo en lo que España es muy competitiva.
¿Y la segunda fase del Canal de Navarra para llevar agua a la Ribera? ¿Tiene posibilidades?
Lo veo como una parte de la cadena de producción agroalimentaria, que necesita un uso sostenible del agua y el Canal de Navarra lo representa. Esta infraestructura ha servido de manera muy útil a la generación de polos de producción agrícola, compartiendo un bien preciado como es el agua.
Navarra mira con mucha atención a Volkswagen, que ha anunciado que fabricará coches eléctricos en su planta de Seat en Barcelona. ¿Tiene el Gobierno central información de si esa fabricación se va a extender también a Landaben?
Esta semana hemos sabido dos cosas tremendamente importantes para la transformación de la industria del automóvil en España: que Volkswagen ha avanzado sus planes de vehículo eléctrico de 2027 a 2025, y eso es buena noticia porque tiene una gran implantación en el territorio español y en particular en Navarra, y el anuncio de un consorcio de empresas para impulsar la batería eléctrica en España. El vehículo eléctrico del futuro necesita una batería y España se ha comprometido a producirla en nuestro territorio, consiguiendo así una integración de la cadena de producción del sector del automóvil. Y son buenas noticia para Navarra no sólo por Volkswagen, sino también por toda la industria de componentes que tiene alrededor.
Navarra es eminentemente exportadora. En el sentido inverso, ¿qué imagen de esta Comunidad se tiene en el exterior?
En el mundo nos miran como España, ya que es lo que conocen, si bien también entienden que dentro de España hay diferencias. Navarra tiene una gran proyección cultural, lo que ayuda a la asociación de la empresa a la cultura. El Camino de Santiago tiene una proyección internacional enorme. Y Navarra también es Sanfermines, otro lugar icónico en el mundo de la cultura internacional por el que también se conoce a esta Comunidad. Y a partir de ahí se asocia a empresas y a un saber hacer. La imagen de nuestro país en el exterior es mucho más sólida de lo que somos conscientes en el interior.
Pero centrándonos en Navarra, ¿es un buen reclamo de cara a la implantación o la atracción de empresas que se haya aprobado una ley que penaliza la deslocalización haciendo devolver el dinero público recibido en los últimos ocho años?
No es el único lugar de Europa donde se haga eso. Cuando uno invierte recursos públicos para atraer a una empresa espera un cierto compromiso por parte del receptor en forma de presencia en el territorio. Muchos estados miembros de la Unión Europea buscan incentivar con ayudas públicas la implantación empresarial y esperan una cierta corresponsabilidad por parte de la empresa. Luego podemos discutir cuál debe ser el plazo o las razones por las que la empresa se puede ver obligada a cerrar su actividad en un país.
¿Es un buen reclamo para la atracción de empresas que el Gobierno foral tenga a Bildu como socio presupuestario y fiscal?
Lo que busca un inversor es una estabilidad en el marco legislativo, presupuestario y las políticas. Cuando una empresa española va a implantarse en un país y pregunta por esa estabilidad, no pregunta por el mix del gobierno en el poder. Se interesa por si los reglamentos, las leyes y los incentivos cambian a menudo. Un inversor mira más eso que quién compone la mayoría que gobierna o legisla. En lo personal, me parece una victoria que partidos políticos que renegaban de las instituciones y las atacaban hace no muchos años participen ahora de ellas y construyan su espacio político desde ellas. Ahí hemos dado un paso adelante. Podemos discutir si ese paso ha sido lo suficientemente amplio en términos de reconocimiento de actos terroristas que ocurrieron en nuestro país, de arrepentimiento por el daño que se causó, pero es un paso adelante indudable que partidos anti-institucionalistas se conviertan en partidos que trabajan dentro de las instituciones. Eso también es progreso democrático.
¿Incluso si, como Bildu, todavía es incapaz de condenar a ETA?
Es importante reconciliarnos con nuestra historia, que ha sido violenta, dolorosa, terrorista... Es importante reconocer el daño causado y me consta que hay quienes lo han hecho. Así como otros que no. Hay que hablar de todos los ángulos y aristas, y seremos más fuertes si reconocemos que la violencia ha causado daño. Superar eso supone reconocerlo, pedir perdón por ese daño y seguir adelante.
Volviendo a la estabilidad que según dice busca un inversor, ¿es posible proporcionarla cuando, como el caso del Gobierno de María Chivite, las medidas fiscales están al albur de lo que se pacte con formaciones que insistentemente reclaman subir el Impuesto de Sociedades?
De lo que se trata es de qué política fiscal se va a aplicar, no qué quiere quien vota a favor o en contra de una medida. La fiscalidad necesita largo plazo, justicia y equidad. Y uno no puede querer servicios públicos de primer nivel con sistemas fiscales de quinto nivel. En algún lugar tienen que unirse las ambiciones de servicios públicos, que como hemos visto en la pandemia los ciudadanos necesitan, y el sistema fiscal del que nos dotemos. Si no están en sintonía, tenemos un problema.
Iglesias y las infantas
¿El Gobierno central de coalición entre el PSOE y Podemos se va a mantener toda la legislatura?
Es una coalición con vocación de durar. Cuando tomamos posesión nos imaginamos una legislatura y tenemos un programa de gobierno para ella.
Sus discrepancias internas se están haciendo públicas ya con demasiada frecuencia.
Se habla mucho más de las discrepancias verbales y mucho menos de los hechos reales. Entiendo que hay un debate público y notorio, pero los resultados del Gobierno de coalición empiezan a estar sobre la mesa en términos de políticas públicas, transformaciones y nuevos sectores industriales que se están impulsando.
¿La parte socialista del Ejecutivo se siente cómoda cuando el vicepresidente Pablo Iglesias critica abiertamente a la monarquía?
A nadie le sorprende que Pablo Iglesias se sienta republicano, así que no me sorprenden sus críticas. Pero me parece que hay que cuidar las instituciones. Se debe poder criticar a las personas si hacen algo que es incorrecto, pero hay que cuidar las instituciones porque nuestro sistema democrático funciona sobre la base de las instituciones y de su fortaleza depende la fortaleza de nuestra democracia.
¿Y se cuidan las instituciones criticándolas desde la vicepresidencia de un gobierno?
Se debe poder criticar a quien ostenta esas instituciones si ha hecho algo que parece incorrecto. No se le debe pedir responsabilidades hasta que no se haya probado que algo ha ocurrido. Pero si hay algo reprochable, se le debe poder reprochar a la persona. Otra cosa es la institución. Y a las instituciones de la Constitución hay que protegerlas.
Según usted, ¿las infantas Elena y Cristina han hecho mal vacunándose en Abu Dabi?
Hombre... No han hecho nada que sea ilegal. Quizás sí falto de estética. Estuve recientemente en Emiratos y me explicaron que se puede comprar el acceso a la vacuna. De hecho, hay muchísima gente que en estos momentos viaja allí, se paga unas vacaciones y por el mismo precio se vacuna. Yo me vacunaré cuando me llame mi centro de salud.